Fue primero Ana Oramas, en el debate de investidura de Zapatero, amenazando con la independencia. Luego Tomás Padrón, siempre tan imaginativo como insolidario, que quiere para Canarias un Estado Libre Asociado a Europa, además de reivindicar para su isla herreña, el de sus soñados paisanos "bimbaches", la condición de "isla libre asociada". Qué disparates. Y Taganana sin autodeterminarse, o sin "derecho a decidir", como se dice ahora. Más tarde, el alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo, pone sobre la mesa y en estas mismas páginas, la posibilidad de que las islas sean un "Estado libre asociado a España". Es verdad que, poco después, el propio alcalde ha matizado sus declaraciones manifestando que tal posibilidad es poco factible, pero que hay que encajar a Canarias en un Estado "plurinacional" -otra majadería conceptual y lingüística-. Finalmente, nuestro presidente regional, Paulino Rivero, en sede parlamentaria, evitó el pasado miércoles condenar las manifestaciones públicas de corte independentista de los altos cargos de Coalición Canaria anteriormente expresados.
¿Pero es que se han vuelto locos los dirigentes de Coalición Canaría? ¿Saben realmente lo que dicen? ¿Han sido elegidos por el pueblo canario hasta las últimas y superiores instancias institucionales para manifestarse políticamente de esa forma? ¿Ignoran que nuestro pueblo, en las últimas elecciones generales, otorgó al PP y PSOE nada menos que trece escaños frente a los dos escaños de CC, es decir, 733.934 votos frente a 164.255? ¿Cómo se atreve CC, ante estos resultados, a manifestar que en un futuro no habrá en el Parlamento diputados canarios? ¿Es que son sólo canarios sus dos representantes? ¿Y los del PSOE y PP no son dignos diputados canarios? ¿Han estudiado el retroceso nacionalista del PNV en las últimas elecciones, y ello a pesar de tener desde hace tiempo un plan soberanista sobre la mesa? ¿Cuánto tardará en desaparecer totalmente Coalición Canaria si continúa por esta absurda senda secesionista, sin respaldo alguno de la gente de esta tierra, y que, al más puro estilo PNV, se inicia siempre con declaraciones importantes cargadas de calculada ambigüedad? ¿Por qué el Partido Popular de Canarias, que gobierna con CC estas islas, guarda silencio ante declaraciones de los dirigentes de CC como las anteriormente expresadas?
He dicho y escrito muchas veces que CC no puede despertar ilusiones en personas políticamente sanas. Su caldo de cultivo ha sido el mercantilismo puro, la endogamia, el amiguismo, el dinero, la falta de trasparencia, corrupción y prepotencia, tráfico de influencias, intereses, favores, etc... Y todo entre unos pocos, casi siempre los mismos. Nada de eso puede esperanzar y motivar a un idealista, a un nacionalista de verdad. Para ser más claro aún, a nadie. Y encima, ahora, cuando se cierne la amenaza de su liquidación, pretende echarse al monte con un desafío al Estado en el que está absolutamente solas. Un reto contra el mandato popular.
Tampoco dicen la verdad. Nosotros tenemos y disfrutamos de mas autonomía real que los nacidos en Puerto Rico, sin las desventajas que ellos tienen. Los poderes existentes en la isla, al no gozar de protección en la Constitución americana, son revocables. Puerto Rico es un territorio no incorporado de Estados Unidos, y ello significa que, paradójicamente, Puerto Rico pertenece a Estados Unidos, pero no forma parte de ellos. El partido político que últimamente ha conseguido casi la mitad del voto puertorriqueño es el Nuevo Partido Progresista, que tiene como ideología prioritaria que Puerto Rico sea un Estado más de los Estados Unidos y ello con el 47% del voto popular.
Mientras esto ocurre allí, vemos cómo aquí queremos copiar lo que ya no desean ni quieren los ciudadanos de Puerto Rico. Miguel Zerolo, Tomás Padrón y los "bimbaches" deberían ser más prudentes y responsables.
Ante el panorama que se nos ofrece a los canarios, hay algunos que decimos, sin violencia ni intimidación, que queremos seguir siendo españoles. Ciudadanos, no súbditos, de una España democrática y libre. Concorde con su historia. Que camine hacia el futuro de brazo de sus pares occidentales. Que respete más a las personas que a los territorios. Y que queremos seguir así, ostentando esa orgullosa condición de españolidad, sin que ello tenga que entrar en contradicción alguna con el deseo de que, dentro del marco constitucional, se reconozcan más competencias a Canarias incluso que las obtenidas por vascos y catalanes. El problema es que hasta ahora se han gestionado muy mal algunas transferencias. Y sin ni tan siquiera ponerse en marcha otras competencias del viejo Estatuto, ni haberse aprobado el nuevo, asistimos asombrados a este ridículo e insensato salto al vacío protagonizado por dirigentes políticos que pretenden para Canarias un futuro sin rumbo y totalmente a la deriva.
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