La Laguna
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MARTES, 29 DE ABRIL DE 2008

Los expertos garantizan el buen estado de las columnas del convento de San Agustín

Un especialista en petrografía y otro en estructuras empezaron ayer a analizar las columnas y muros de las ruinas de la antigua iglesia para hacer un estudio y el informe final en la Escuela de Minas de Madrid.

D. BARBUZANO, La Laguna

Las columnas de las ruinas de la iglesia de San Agustín no sólo podrán recuperar su resistencia original sino, con un tratamiento especial, aumentarla, según destacó a EL DÍA el catedrático de la Escuela de Minas de Madrid, José María García de Miguel.

El especialista, después de permanecer a la exposición de los agentes atmosféricos durante 44 años, es el primero que estudia dichos elementos arquitectónicos para emitir un informe final que determinará la viabilidad de llevar a cabo el proyecto previsto de convertir la antigua iglesia en un complejo social.

A las 11:00 horas de ayer, entraron en la antigua iglesia de San Agustín el citado técnico, acompañado el ingeniero de caminos y especialista en estructuras, Javier León González, y la concejal de Patrimonio, Cruci Díaz, así como Esaú Acosta Pérez, ganador del Concurso Internacional de Ideas para la Rehabilitación Integral del Complejo de la Iglesia de San Agustín y su Entorno.

El catedrático José María García dijo que estará hasta mañana en San Agustín estudiando la patología y la mejor manera de conservar la piedra monumental de las columnas y de las paredes.

Explicó que "las columnas son de toba volcánica de la época más antigua de la isla de Tenerife, probablemente del terciario."

Durante el incendio, como aclaró, la piedra de las columnas sufrió una "dilatación de la capa externa y se desprendió del núcleo de la columna, formándose anillos concéntricos de piedra fisurada y cayeron fragmentos".

Aunque las declaraciones las hizo, sólo con una visión y sin tomar las muestras que serán analizadas en Madrid, José María García manifestó que "lo más dañado es el exterior de las columnas y creo que el núcleo interior está menos afectado".

El catedrático consideró que las columnas podrían ser objeto de un proceso de restauración que les devuelva parte de sus resistencia original. "La actuación -añadió- se centraría en la restauración de las columnas y no se reconstrucción para evitar el falso histórico y que el público pueda admirarlas tal y como las dejó el fuego".

Las fisuras de las columnas serían selladas con una masilla especial formada por polvo de la piedra original y se inyectarían unas resinas especiales que darían mayor resistencia a las columnas que las que tuvieron en su día".

Por su parte, el ingeniero de Caminos, Javier León González, que llevará la parte de la estructura de la antigua iglesia de San Agustín indicó que "analizaremos el grado de solidez de la estructura actual para ver el peso que puede aguantar con motivo de la construcción de un complejo social en este entorno". Habló de daños importantes y de pérdidas de secciones en los elementos arquitectónicos que siguen en pie en la iglesia agustina. Lo que le llamó mucho la atención es que mientras el fuego produjo días considerables en la piedra de las columnas, los muros se "encuentran en un estado de conservación admirable, ya que el excelente enlucido seguramente a base de arcilla y cal funcionó como un escudo protector".

Este equipo técnico buscará toda la documentación necesaria que les sea de utilidad para su estudio como datos sobre el incendio y la iglesia.

En este sentido podemos recordar que el incendio en la iglesia de San Agustín se inició a las 15:30 horas del 2 de junio de 1964. Empezó en el coro del templo y a los 20 minutos las llamas se habían extendido por todo el inmueble, desplomándose el techo con un ruido tan grande que creó un gran miedo en la población.

Las llamas doblaron la altura del instituto Cabrera Pinto anexo a la iglesia. A las 18:30 horas, el incendio se avivó de nuevo.

La piedra utilizada

Dado que los técnicos se creían que estaban ante la iglesia original, les informamos que dicho templo se hizo entre 1530 y 1560 y que a partir de 1617 empezaron a ejecutarse obras dado el deterioro que presentaba. En 1765 se reedificó desde los cimientos, aproximándose hacia el hospital de Los Dolores por lo que se obtuvo un espacio que forma el patio actual ubicado a la entrada del ex convento agustino, hoy instituto de Canarias Cabrera Pinto. Entre 1771 y 1774 la iglesia fue derribada y se volvió a edificar otra nueva, cuya bendición tuvo lugar el Domingo de Resurrección del 11 de abril de 1784.

Con respecto a los maestros canteros que intervinieron en la iglesia de San Agustín, figura, como primero, Juan Benítez que, en 1591, hizo el arco de piedra y el alzado de la capilla de Pedro Westerling. Para ello utilizó piedra blanca de la cantería del Roque de Maldonado.

Al año siguiente, dicho cantero hizo el altar con piedra y azulejos, con unas dimensiones de "once palmos de cumplido y cuatro de ancho".

El maestro cantero Manuel Penedo hizo en 1614 la capilla de Pablo Machado Bezerril, mientras que Diego de Miranda, en 1700, construyó un campanario y la fachada de la iglesia. Para la primera obra utilizó sillería molinera y cantería azul y para lo segundo, cantería azul. El enlucido utilizado fue de "cal y argamaza".

El futuro complejo social en San San Agustín contempla un "hall" a modo de plaza con zonas verdes y bancos, y el resto del templo contará con videoteca, fonoteca, sala de trabajo y espacio para audiovisuales. El edificio de los Bethlemitas albergará un área de internet y de investigación y un restaurante en la parte más alta.

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