D. BARBUZANO, La Laguna
La romería de Tegueste 2008 fue un éxito como en años anteriores, pero tuvo un dato significativo y un secreto que no conoció el numeroso público que visitó la Villa y disfrutó de una mañana de auténtica difusión del folclore en su estado más puro.
La imagen de San Marcos volvió a presidir la romería y el nuevo alcalde, José Manuel Molina, acompañado por el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, -que acude por su fidelidad a la típica fiesta- participó por primera vez en la gran manifestación folclórica, vistiendo, como su antecesor, el traje típico.
Todo fue un éxito, pero en el ambiente faltaba algo, que se hizo más patente a la hora del agasajo gastronómico a las autoridades e invitados en el salón de la romería del ayuntamiento.
La decoración y la gastronomía estuvieron igual que siempre, pero muchas caras echaron de menos la presencia del ex alcalde de Tegueste, Vidal Suárez, aunque estaba representado por su gran amigo y que fuera primer teniente de alcalde, Gelasio Fernández del Castillo. El Vidal, campechano, con vaso de vino y palo en mano, no se encontraba en la Villa y muchos dijeron que tenía que haber estado en la tribuna presidencial, para recibir las muestras de cariño de quienes aún siguen admirándolo.
Todos creyeron que estaba en su casa o en la de algún amigo, y que no se acercó a la romería porque era muy fuerte para él estar en una fiesta que tantos años presidió y a la que lleva dentro del corazón.
Pero sólo EL DÍA descubrió - ni sus más íntimos amigos lo sabían- lo que estaba haciendo Vidal Suárez cuando comenzó la misa y luego la romería en Tegueste.
Un viejo sueño
Pues bien, el ex alcalde hizo realidad un viejo sueño, y cuando empezó la función religiosa en Tegueste, él asistía a una misa pero más auténtica, ya que estaba, con su esposa, en la Basílica de Venecia, delante de la cripta donde se encuentran los restos del apóstol San Marcos.
El comienzo de la historia surge con el ánimo que le dio Marcos, el hijo de Vidal Suárez, para que su padre viajara a Venecia. Cuando el pasado domingo, el ex alcalde de Tegueste se encontraba en plena centro de la plaza de San Marcos, sonó su móvil. Era su hijo que supuestamente se encontraba en Madrid y le dijo a su padre que si le gustaba lo que veía. Le indicó que mirara para la Basílica, para el Palacio Ducal, para el Campanille o el muelle del Bacino di San Marcos. En ese momento, le dijo: "¿Papá te gusta lo que ves?", y Vidal le dijo que sí. Le repitió que se lo confirmara, y fue entonces cuando a Vidal Suárez le pareció que la voz de su hijo más que del móvil venía de detrás de él. Se viró y se emocionó mucho al ver a su hijo, que había decidido acompañarlo para celebrar juntos la fiesta de Tegueste de la forma más sencilla y devocional, como era ante del cuerpo de San Marcos.
Pero quienes conocen a Vidal Suárez saben que siempre tiene ocurrencias y gestos nobles. Pues bien, al terminar la misa se dirigió al religioso que ofició la misma y le entregó unas botellas de vino de Tegueste, con lo que la sangre de Cristo estuvo representada en Venecia por el prestigioso sumo de la uva de los viñedos teguesteros, que curiosamente este año fueron símbolo del matasellos de la fiesta.
Vidal Suárez selló su peculiar fiesta celebrando el cumpleaños de su hijo Marco y no pudo seguir hablando más por teléfono con este periódico, porque le embargaban dos emociones: "Estar tan cerca del cuerpo de su querido santo San Marcos y tan lejos de su amado pueblo de Tegueste".
Dicen que San Marcos desmontó un campo cubierto de malezas y que dejó discípulos para que cultivaran la nueva cristiandad, lo cual trasladándolo al Tegueste del pasado domingo y a la amistad hacia Vidal, se percibió en muchos, pero principalmente en dos hombres, fieles a su corazón y a la ideología de la honradez, y en una mujer que, aunque triste por dentro, lució ante los ojos de los hombres más guapa que nunca.
Sin saberlo, Vidal Suárez, al ir a Venecia, tomó en esta romería el ejemplo que no imaginó que escribiría el actual párroco de Tegueste, Miguel Ángel Navarro Mederos, quien afirmó que "la figura y modelo de San Marcos ha acompañado al pueblo teguestero desde su fundación y se propone para que le sigamos". Vidal, así lo hizo.
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