EFE, Islamabad
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, impulsó ayer en Islamabad la construcción de un gasoducto con Pakistán y la India, dos países con graves apuros energéticos que, sin embargo, aún no se han puesto de acuerdo en todos los detalles técnicos del proyecto.
Ahmadineyad se reunió con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, con quien acordó una "pronta" firma del acuerdo de construcción, según dijo a la prensa el ministro de Exteriores paquistaní, Shah Mahmud Qureshi,
Ahmadineyad es el primer jefe de Gobierno que visita Pakistán desde la formación del nuevo Ejecutivo, con cuyo titular, Yusuf Razá Guilani, también se reunió con Ahmadineyad durante las seis horas que este pasó en el país antes de seguir gira por el Sur de Asia.
Guilani abogó por una "pronta materialización" del gasoducto y expuso al líder iraní las dificultades energéticas por las que atraviesa el país, cuyos ciudadanos sufren horas de corte en el suministro eléctrico diario.
Ahmadineyad le ofreció 1.100 megawatios de electricidad para paliar la crisis actual, según la agencia estatal APP.
Si bien los dos países parecen haber ultimado ayer un acuerdo para sacar adelante el proyecto de gasoducto, cuyo coste estimado es de 7.500 millones de dólares, queda por ver si Pakistán logra solventar su constantes diferencias con la India.
Pakistán ha sugerido incluso un cambio de socio e incluir a China en el proyecto, con un tendido a lo largo de la autovía paquistaní del Karakorum.
Si la India rechaza participar en el tendido, "Pakistán e Irán seguirán con él y considerarán la inclusión de China", advirtió ayer un funcionario paquistaní.
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