J.D., S/C de Tfe.
Guardias civiles adscritos a la unidad de Policía Judicial del Puerto de la Cruz investigan una muerte violenta ocurrida en las primeras horas de la tarde de ayer en Santa Úrsula. Fuentes próximas al caso indicaron anoche a EL DÍA que, a pesar de las enormes dificultades para identificar los restos, la víctima es una mujer que fue localizada en el interior de un vehículo calcinado.
Lo que empezó siendo un accidente de tráfico posteriormente se convirtió en un suceso más extraño del que apenas se conocen algunas claves. A las 16:01 horas el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) recibió varias llamadas que alertaban del impacto de un vehículo contra una casa en el camino Los Castaños del núcleo de La Corujera. El vehículo ardió rápidamente, por lo que el 112 dio la alerta al Consorcio de Bomberos de Tenerife. Cuando los equipos de emergencias se presentaron en la dirección indicada, la persona que se encontraba en el interior del turismo ya había perdido la vida.
Un "hueco" en la cabeza
El Servicio de Urgencias Canario (SUC) envió un par de ambulancias a Los Castaños, una de ellas equipada con un médico. Cuando los bomberos anularon el fuego se realizó una inspección ocular por parte del equipo médico, tras la que se observó un hueco de un tamaño considerable, comparable con una herida de bala, en un lateral de la cabeza. A partir de ahí, se trasladó esta información a los especialistas de la Guardia Civil. La autoridad judicial se presentó en el lugar del incidente -donde seguían trabajando funcionarios de la Policía Local de Santa Úrsula y del Instituto Armado- y, varias horas después, ordenó el traslado de los restos al Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife.
El automóvil que se empotró con la casa sólo estaba ocupado por la fallecida, que aún no ha podido ser identificada, y varias son las hipótesis que manejan los investigadores. Incluso, no se descarta aún la teoría del suicidio. Sin embargo, por los datos a los que ha tenido acceso esta redacción a última hora de la noche de ayer, dentro del habitáculo calcinado no apareció ningún arma de fuego que pudiera justificar el impacto de bala que presentaba la fallecida en su cabeza. Los forenses pondrán algo de luz a este extraño caso.
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