D. BARBUZANO, La Laguna
La romería de Tegueste se caracterizó este año por un rescate histórico como fue el que su santo patrón, San Marcos, no permaneció ayer en la plaza pasando ante el mismo el desfile romero, sino que presidió la celebración y recorrió un pueblo que fue desbordado por miles de personas que lo acompañaron en artísticas carretas, barcos, danzas, parrandas o simplemente rezándole y ofreciendo al visitante su hospitalidad a través de los productos de la tierra como el vino de la zona con un brindis de amistad.
Pero la romería de Tegueste sobresalió, además, por otro acontecimiento especial, como fue que cumplió 40 años de historia, lo que significa que celebró sus bodas de rubí, piedra preciosa cuya propiedad está muy de acorde con la monumental y típica fiesta, como es la de la fuerza, que cada año convierte a la Villa en cuna del folclore de Tenerife, donde se reviven las más puras esencias de la tierra en su más alto grado de autenticidad.
Las carretas fueron un año más un derroche de creatividad y de exaltación del costumbrismo canario, estando representadas por las de Pedro Álvarez, Las Canteras, Unión de Amigos, El Mocán, El Gamonal, Los Binchenis, El Colegio, La Pedrera, Imidahuem, Tamarán, Tamarco, La Gorgolana, El Cantillo, Añagua, Isla Guanche, Los Faycanes, Los Currillos, Teguazo, La Canocha, Colegio Mª del Carmen Fernández, El Carmen, Tigot, La Peña, Los Alzados, El Molino y La Padilla.
José Manuel Molina Hernández presidió por primera vez la romería como alcalde de Tegueste, y no se equivocó, como adelantó en el programa de actos, al decir "que la romería de Tegueste es símbolo de las tradiciones de Canarias porque nuestro pueblo ha sabido respetar su pasado".
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