Agustín Dorta no olvida las heladas nocturnas de El Retamal de El Teide. "Esto para mí era lo más duro del oficio de carbonero". Nuestro protagonista asegura que muchas noches se vio atrapado por la nieve sin poder bajar y combatiendo el frío con una pequeña manta y las hogueras de retama. "En una ocasión cayeron siete metros de nieve y casi no salimos de arriba. Ni el calor de las hogueras nos quitaba el frío". ¡Cosas de "EL DÍA de ayer"!