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DAVID TOSCANO, S/C de Tenerife
En una feria Expohostel que por tamaño, y no en calidad, se presentó algo pequeña (quizás la crisis, que siempre se desmintió, ocupaba un espacio mayor que otros años), comprobamos, a pesar de la recesión, que las actividades paralelas de Ashotel y Mercatenerife se lucieron mejor que siempre.
Como anécdota, sepa el lector, que a uno de mis cocineros, de viaje por el norte, lo echaron del comedor del premiado restaurante por utilizar la cámara fotográfica donde ningún cartel lo prohibía. Deben de ser muy celosos de los pinchos los vascos.
La secuencia del menú de a Fuego Negro fue muy atrevida y fue de menos a más.
Edorta Lamo, cocinero vasco y mejor cocinero de su geografía en 2005, Íñigo Cojo y Amaya García son la triada que ha hecho de A fuego negro el campeón de pintxos de Euskal Herria 2007: campeones del mundo como decía alguno.
Está claro que si las papas canarias fueran vascas se situarían en el "top ten" de la gastronomía mundial hace años. La hegemonía vasca es un hecho.
El txupito de yogurt de foie con naranja resultó ser un entrante algo más que "amanerado", salvado por la copa de Balcón del Valle, mientras el txangurro-aguacate-regaliz fue gran acierto. Los vinos Contiempo Malvasía Seco y Clásico siguen siendo de lo mejor de la viña tinerfeña. Y puede que en los productos clásicos, el grupo de jóvenes cocineros encontrara más aceptación que en la bien "pobre" (con todo el queso bueno que hay en España).
El bacalao ..., hubiera firmado un "diez", de no ser por los aromas desagradables de la coliflor -que la cocina no consigue eliminar y arrastra hasta la mesa con un tufillo poco afortunado-. Frontos Blanco Clásico, otro de los grandes vinos de Tenerife, hizo mejor compañía al plato.
La panceta ibérica, acompañada de un excelente Frontos Clásico tinto, fue, con lo que nos gusta el cochino a los canarios, sin duda el plato estrella. Seguidamente, el Roast Beaf, digno de un gran cocktail de lujo, maridado con la potencia de Viña norte 2004, y la excelente yema de caserío sobre leche de oveja frente a la cual nos quitamos el sombrero (quienes lo llevamos), muy bien maridada con el Ancón Negramoll.
Solamente Carlos Gamonal padre se acercó, acompañado de Óliver, del Azafrán, a felicitar a los tres jóvenes cocineros. Tres chicos que, con tanto entusiasmo, viajan de tan lejos y cocinan en el trastero de un panel de feria, se merecen más de un aplauso; se merecen, gustos aparte y lupa gastronómica guardada en la gaveta, algo de cortesía y agradecimiento.
La muy redonda mesa, donde siete de los mejores de la isla estaban reunidos, se levantó alguna veces pero fue para fumarse un cigarro o ir al baño; no recuerdo ninguno que superara la timidez para entregar una sonrisa y un apretón de manos.
Es verdad que en Tenerife no tenemos ya nada que envidiar a nadie y que en 15 años hemos ganado a pulso una gran calidad, pero todavía nos falta un plan insular de solidaridad culinaria, con el cual intentar superar nuestros límites culturales.
"¡A fuego negro!".
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