EL DÍA, Güímar
Hace casi medio siglo que los barrancos de Güímar comenzaron a ser horadados para extraer lo que para un puñado de personas ha sido su oro: el árido. Decían que su calidad extrema lo convertía en un elemento fundamental en las obras públicas y privadas de Tenerife. Hoy, en ese lugar sólo hay unos cañones inmensos, maquinaria en reposo y mucho dolor. El de los agricultores del entorno que han visto mermada su actividad, el de quienes viven alrededor que han padecido medio siglo de noches rotas por el traqueteo de las industrias y el paso constante de camiones a las puertas de sus casas y el de un pueblo al que en este tiempo ese lugar sólo ha aportado unos millones para fiestas y tenderetes. Poco o nada más.
Hoy las cinco canteras en las que se extraía árido están cerradas. Un proceso que inició Vicenta Díaz con un decreto en 1997, al poco de acceder a la Alcaldía. Pero tuvieron que transcurrir siete años para que Javier Mederos, en su condición de alcalde accidental, el 21 de junio de 2004 precintara la primera industria, Áridos del Atlántico; medida que se repitió el 15 de diciembre del mismo año con la cantera Áridos del Puertito, también con Mederos de alcalde accidental. En febrero de 2005 se completó la actuación en este sentido durante el mandato anterior con otras dos instalaciones. La quinta y última cantera fue cerrada el pasado día 9.
Pero es ahora cuando toca decidir qué hacer con lo que las autoridades municipales han definido como "el mayor atentado paisajístico de Canarias". Los vecinos y sus representantes políticos tienen claro que "Güímar no quiere que se extraiga ni un grano más de arena" de los 40.000.000 de metros cuadrados que ocupan las extracciones". En ese marco surge el Plan Territorial Parcial del Ámbito Extractivo Barrancos de Güímar, que elabora el Cabildo de Tenerife. El Pleno güimarero lo rechazó por unanimidad después de escuchar a una representante vecinal que demandó una decidida intervención política para impedir que se reactive dicha industria en la zona.
Así fue ratificado después de un debate marcado por el pronunciamiento unánime en demanda de la regeneración de los barrancos mediante la sustitución del plan rechazado por otro en tal sentido. Además, las autoridades piden la modificación del Plan Insular de Ordenación de Tenerife (PIOT) y del Plan General de Ordenación de Güímar. Con ello se pretende que el suelo afectado por las extracciones sea empleado por el sector primario.
El siguiente paso debe ser, en consonancia con lo que dijo el alcalde, Rafael Yanes, que el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, cumpla su compromiso de aceptar aquello que decidió el municipio (el acuerdo plenario fue respaldado por una ovación del público asistente) y retire el Plan Territorial Parcial del Ámbito Extractivo Barrancos de Güímar.
Pero el trabajo no terminará ahí, porque, tal y como advirtió insistentemente el ex alcalde Rigoberto González, la Ley de Minas ampara a los extractores; el Plan Territorial Especial está en vigor, así como el PIOT y el PGO. Francisco Hernández, de AxG, fue más allá y pidió que el consistorio presente una denuncia contra los empresarios por delito ecológico para que el juez sea quien obligue a restaurar los barrancos.
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