UNO QUE, TIEMPO ha, estudió en los últimos años de Bachillerato y en los dos primeros de Ciencias Químicas en la Universidad de La Laguna, sendos cursos de Matemáticas superiores, sacó poco en claro de la Ley de la Relatividad que se le ocurrió descubrir y enunciar a don Albert Einstein, que yo no sé cómo pudo meterse y salir airoso de semejante galimatías. Pero ahora me quedo casi igual de confuso cuando leo en estas páginas que "uno de cuatro españoles se pelea con su pareja -no dice si esposa o compañera sentimental- por besar mal, lo que, en primer lugar, hace que a más de uno se le recrujan los sesos, porque, como en la escuela no enseñan cómo debe darse el beso, porque uno es muy chico y se puede volver un "besuqueón", y tampoco hay academias en las que enseñen a besar, pues uno llega a la edad en que tiene que "ejercer" sin tener repajolera idea de cómo se da el tal ósculo y lo echen como agua sucia.
Para estudiar este asunto parece que un loco o varios usaron el socorrido Internet, para colgar -que yo no sé por qué se emplea esta palabreja como si fuera la horca- en el portal "match.com" una encuesta nada menos que a 1.300 usuarios, se supone del portal y del beso. De los encuestados, el 42%, se dieron cuenta de que "no había química", lo que me parece una solemne pollabobada, porque tenía que ser el cien por cien, o sea, todos y todas. Otros se separan porque dicen que en vez de besarlos, lo que hacen es babarlos/las, y para eso no hace falta un besuqueón o besuqueona. Con un perro, se resuelve el problema.
Lo de reconocer que los besos son importantes y dan emoción es otra gilipollez. Y lo del beso favorito no hace falta ser un genio para saberlo. Es el que se da, como dicen en El Toscal, a l'andoba bien dotada y también con ganas de devolverlo. Se habla del beso con los ojos cerrados porque es más sensual, y del beso múltiple, que empieza por la frente y hace un recorrido cara abajo, hasta los labios. Y los investigadores descubren la pólvora cuando aseguran que el besado o besada tiene que tener un atractivo general para que se produzca el beso. Y, naturalmente, el beso que apenas tiene valor es el que se da en la mejilla, lo que explica que los políticos y las políticas no sólo se separen, sino se peleen hasta la greña. Sin embargo, el beso fundamental y modernamente más usado es el llamado "de tornillo", al que los sesudos investigadores ni mencionan. Aunque la consigna de los salidos y los ligones es "¡besa como puedas!".
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