TACHI IZQUIERDO, Tenerife
La primera declaración de intenciones de la consejera de Educación, Milagros Luis Brito, cuando estaba recién llegada al cargo, se diluyó de inmediato por la densidad de los conflictos que se vivían en este sector. Aquella primera oferta de "diálogo" y de "escuchar a todas las partes" que remarcó en sus primeros días, pronto se tornó "en un auténtico tsunami" en la educación por sus posicionamientos ante los conflictos que había heredado y de los que "era plenamente consciente".
Hasta la fecha, la consejera ha convivido y sin encontrar una salida a un complejo problema que afecta a 275 profesores de Infantil, cuyas oposiciones se anularon por errores en su desarrollo.
Además, fruto de la gestión de su predecesor, la reivindicación de homologación de los docentes no universitarios es otro conflicto con el que ha tenido que lidiar. Este asunto la ha enfrentado a 25.000 personas, a los que les ha venido diciendo por activa y por pasiva que la mejora retributiva se hará, pero a cambio de contrapartidas. La lucha sindical sigue vigente, y ya contabiliza seis convocatorias de huelga, y otros tantos procesos de diálogo frustrados, así como un preacuerdo con parte de los sindicatos que fue rechazado por el 80% de los docentes. Es más, sus reacciones ante el conflicto, primero con una carta que consideraron los docentes que era ofensiva, así como los servicios mínimos establecidos para las huelgas, le han valido para tener una querella en los juzgados.
Se rompe la paz escolar
Tantos conflictos laborales como la ausencia de soluciones, generan una sensación de paralización que la consejera niega rotundamente, aunque reconoce que "si han enrarecido el clima de la convivencia escolar". Milagros Luis Brito niega que el trabajo de su departamento haya estado marcado por estos capítulos conflictivos, "aunque si han distorsionado algunas decisiones, ya que no han permitido ejecutar algunas acciones que nos hubiera gustado aplicar este año". Indica que el alto grado de conflictividad que siempre ha rodeado a la enseñanza no universitaria en Canarias "no es agradable y si pudiera evitarlo lo evitaría" y dijo que esta situación "no ayuda en nada a mejorar la imagen social de la enseñanza".
Manifestó que el problema actual "es que trasciende la conflictividad y no el trabajo bien hecho, y se convierte en un problema de proyección de imagen, pero no de trabajo. Sin embargo, no me siento frustrada, porque hay cosas que se hacen bien".
Aseguró Luis Brito que son "un grupo de personas, haciendo uso de sus legítimos derechos de reivindicación laboral, los que opacan el trabajo de miles de personas, algo que no es agradable ni bueno para el sistema público de enseñanza".
Mientras los conflictos laborales se van imponiendo, Luis Brito hace un esfuerzo por remarcar lo mucho que se ha trabajado, pues explica que "nos ha tocado el desarrollo de la LOE, la extensión de los programas de idiomas, el plan estratégico para sacar el decreto para la escolarización de 0 a 3 años o el nuevo presupuesto, donde se reflejan políticas para mejorar la calidad educativa, además de estar en un momento de confluencia de la educación superior y adaptar los consejos sociales".
Lamenta la posibilidad de que "no haya sido capaz de trasladar todo lo que se ha hecho, porque lo otro es más llamativo, más inmediato y afecta al profesorado".
Otro capítulo que se suma a este año de desencuentros lo protagoniza la decisión de destituir al director general de Personal, alguien que ha estado al frente de las oposiciones de Infantil y Primaria y que también formaba parte de la comisión negociadora de la homologación. "Este es un cambio que no se había producido al principio. Cuando uno acepta una decisión sabe la responsabilidad que conlleva y hay determinados cargos que es complicado moverlos en algunos momentos del año".
Resolución de Infantil
No obstante, la consejera de Educación indicó que con relación a la situación del profesorado de Infantil, en los próximos días se publicará la resolución, "y lo hemos intentado hacer con las mayores garantías jurídicas y que el daño sea el menor". No obstante, no quiso, "ante la angustia de muchas personas", hasta 1.200 familias, apuntar el sentido de la resolución o si al final estas pruebas se deben repetir, pues remarcó que "lo peor que he llevado en este tiempo son los problemas de esta convocatoria y he dado instrucciones para que no se repitan situaciones como ésta".
"Lo peor de este año ha sido haber tenido que lidiar con ese tema y es lo que más angustia me ha producido".
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