A Tenerife
Tenerife hoy le canto
a tu hermosura sin par
a tus cañadas, a tu mar
del Teide a La Laguna
como vos no hay ninguna
tu belleza es singular.
Sos una tierra bendita
de multitud de colores
de tan distintos sabores
tu clima es envidiable
tu gente es tan amable
se prodigan en favores.
Te habitaban los guanches
en Masca, en La Matanza
vivían con esperanza
pero un día al invasor
no le bastó tu dolor
arruinaron tu bonanza.
Otra corona reinaba
desde un lugar lejano
no le temblaba la mano
para cambiar tu suerte
a tus hijos dieron muerte
te resististe en vano.
Y ya en el siglo veinte
se produjeron las guerras
lejos quizás de tu tierra
igual te perjudicaron
las miserias comenzaron
quién tenía una perra?
Fue tan grande la pobreza
había que irse sin duda
a Venezuela a Cuba
en América Latina
Uruguay y Argentina
también te dieron su ayuda.
En esas tierras lejanas
tu gente fue a vivir
para dejar de sufrir
las injusticias ajenas
olvidarse de las penas
y labrarse un porvenir.
Hasta que llegó un día
aquellas tierras sagradas
también fueron maltratadas
por los mismos detractores
que al final fueron peores
en una obra macabra.
La historia se repetía
por motivos parecidos
volvían a estar contigo
los hijos de los que un día
por más que vos no querías
llorabas que se habían ido.
Estos hombres y mujeres
encontraron en tu suelo
la dicha y el consuelo
a tantas tribulaciones
dejando en sus corazones
calma a tanto desvelo.
Tenerife yo te honro
por el pan y por el vino
así lo quiso el destino
cobijarnos en tu sombra
es por eso que hoy te nombra
el alma de un argentino.
Enrique Ramón Sola Taverna
Día de San José
Luminoso y radiante,
día de San José
carpintero humilde
nacido en Nazaret,
esposo de la Virgen,
paradigma del bien.
Es el padre de Jesús,
y por deseo divino
asumió en silencio,
obediente y sumiso,
su papel de padre
y progenitor genuino.
Muy poco nos hablan de él
las Sagradas Escrituras,
sabemos que fue a Belén
acompañando a María
y allí nació Jesús
entre un buey y una mula.
También sabemos que un ángel
le dijo que huyera a Egipto,
pues un rey llamado Herodes
quería matar al niño.
Años después avisado
que Herodes había muerto,
a Nazaret se volvieron
muy felices y contentos.
Y junto a José y María
el niño Jesús creció,
trabajador y obediente
como el padre lo educó.
A. Velázquez
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