P OR SI ERA poco la petición de Coalición Canaria, ahora se suma el PP para reclamar un tren para la tercera isla, Canaria. Claro que, puestos a valorar, esto último es más lógico, al fin y al cabo se trata de un partido estatalista y, como tal, tiene su "cuartel general" en el Archipiélago en la citada isla. Ahora bien, ¿es que nadie piensa en la viabilidad técnica de ese proyecto, mejor dicho, en que no merece la pena, dada la escasez de espacio físico? Canaria es una isla con perímetro insuficiente para albergar un ferrocarril; sus radiales no tendrían apenas recorrido y, a poco que se descuiden, los ingenieros llegan al mar. Además, allí la población está muy concentrada en la capital y no hay núcleos, fuera de Telde, de suficiente entidad para instalar una parada. Más justificación tendría un tren en Fuerteventura, que, aunque sea una isla estrecha, su forma alargada pone una gran distancia entre sus extremos Norte y Sur. Pero lo de Las Palmas sería malgastar el dinero; proyectar un tren en esa isla sería tan pretencioso como pedir un río. A no ser que estén pensando en construir una especie de tiovivo que dé vueltas alrededor del mismo sitio; o un trencillo para los turistas.
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Mal síntoma, muy malo, es que la confianza empresarial baje tanto en Canarias y, particularmente, en Tenerife. Eso es lo que dice el indicador que mide esa especie de estado de opinión, el ICE, en la Islas, que fue presentado anteayer por representantes de la Cámara de Comercio de la provincia tinerfeña. Las encuestas realizadas entre 200 empresarios revelan que éstos son bastante pesimistas al evaluar su cifra de negocio, el empleo y la inversión, hasta el punto de que el ICE sitúa el nivel de confianza en -12 puntos, el más bajo de su historia y doble de la media española. A este sombrío panorama, se une la rectificación que va a hacer el Gobierno central de sus optimistas previsiones iniciales de crecimiento de PIB en 2008. Por si fuera poco, los nubarrones se ciernen no sólo sobre la construcción y la industria, el resto de los sectores también ve el futuro negro en Canarias. Las soluciones para salir del pozo tendrán que aportarlas los políticos, con ayuda de los economistas y otros técnicos, no nos corresponde a nosotros. Pero, al menos, hay un consejo que sí podemos dar, dada el creciente intervencionismo público en la economía privada, y es, precisamente, más libertad de empresa, menos delimitar el campo de acción por parte de las administraciones. En ese sentido, nos remitimos al liberalismo económico de Adam Smith, y a la frase que, aunque fuese de otro, mejor lo resumió: "Laissez faire, laissez passer". Es decir, dejad hacer, dejad pasar. Lo cual no significa que no tenga que haber una autoridad que evite posibles desmanes.
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