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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Basura

24/abr/08 18:19
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INTERIORIZADO en el "capitalismo moderno" la convicción de la lacra enorme que supone, en la gran mayoría de casos, la empresa pública, y asimilada la necesidad de gestionar los servicios necesarios por medio de subcontrataciones, se recurre por parte de las diferentes Administraciones a un variado surtido de mecanismos y acuerdos con los actores económicos privados para derivar responsabilidades y conseguir la buscada competitividad. ¡Bien!, pero ¡claro! esto puede producir, y de hecho produce cuando la ética y la vergüenza no acompañan a políticos y gestores, la proliferación de mangoneos y goteos interesados. Difíciles de controlar. No queda, pues, más remedio que hacer lo que haya que hacer persiguiendo implacablemente, si fuera el caso, a los que minan la confianza en el sistema y sangran en el nombre de su beneficio particular las arcas de todos.

Son muchos los ejemplos de derivación de cometidos públicos al sistema de libre competencia. Algunos comodones y redondos. Como muestra, la concesión del servicio de grúas. Un "bisnes" de los que hay pocos, pero de eso ya hablaremos algún día. En teoría, "el triunfo de la mejor oferta y del mejor dotado" como he afirmado, con su componente indeseado de tráfico de influencias. Los ayuntamientos contratan una respetable cantidad de servicios, coberturas, abastecimientos..., con empresas y particulares de diferentes sectores, siendo más veces de la que nos gustaría bajo contratos carentes de luz y taquígrafos, con recovecos y triquiñuelas. Separados por trincheras, de una labor de supervisión, oposición y contraste.

En esta línea se concursa para la adjudicación del servicio de recogida de basuras (hay otra correspondiente a las papeleras, otra referente a los diferentes tipos de residuos, otra a la limpieza de la calle, etc..., que pueden ser gestionados, o no, por la misma personalidad jurídica) en un trabajo que puede ser conflictivo. Intervienen tres partes. El ayuntamiento, que se supone elige profesionalmente lo mejor y más barato; la empresa privada con ánimo de lucro, que se supone aspira a ganar un porcentaje razonable, y los trabajadores, que se supone reclaman salarios, medios, horarios y coberturas sociales adecuadas al entorno.

Ahora que se han calmado las aguas un poco y visto lo visto, sosegadamente intentemos analizar: ¿qué sucede cuando alguna de las tres patas falla?

Pues que nos fastidiamos todos, como se ha podido penar en nuestra querida geografía. Que la imagen "de cochinos", "de injusticia", "de indefensión" y de "poca vergüenza" indigna a los empadronados (más bien, encabronados) y que se intuye una sensación vital de asco en el visitante. Que afecta al presente y futuro del municipio, de la isla y del archipiélago, porque, para colmo, estas huelgas fueron llevadas a efecto en Adeje y Puerto de la Cruz. Como decía un vecino utilizando otro calificativo más rimbombante, ¿es que somos bobos o qué? Sí. No, no es posible que se juegue con la comida y la virginidad en los sectores estratégicos de nuestro pequeño paraíso.

Cuando esto sucede, se columpian las tres partes intervinientes. ¡Las tres! O bien no se eligió profesionalmente al más adecuado, o bien alguien quiere ganar mucho dinero, o bien hay una panda de agitadores persiguiendo un imposible. Como los mosqueteros, "todos para uno y uno para todos", y perjudicando sin remedio los intereses del colectivo. No cuestiono el sagrado derecho a la huelga, ni la ambición lícita de una empresa privada de obtener beneficios, ni la capacidad de gestión de nadie, pero hay consecuencias que no deben ser tomadas tan a la ligera como parece que ha sucedido. Utilizando el grito gallego por el piche, ¡nunca mais!

Sin inventar la pólvora, el contrato que se realiza entre los intervinientes debe recoger muy clarito desde el principio todos y cada uno de los condicionantes habidos y por haber. Especificando las cuestiones necesarias y posibles, en un pacto que en este caso debería ser a tres bandas. El ayuntamiento debe cumplir a rajatabla y, si no fuera posible el compromiso de las otras dos partes, reservar con anterioridad cláusulas para inmediatamente proceder a sustituir. ¡Que hable el tribunal y no se fastidie al personal!

infburg@yaoo.es

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