EFE, Caracas
La "sobreexplotación" de los trabajadores venezolanos de la acería Sidor y otros incumplimientos de la gerencia del conglomerado ítalo-argentino Techint llevaron al Gobierno del presidente Hugo Chávez a ordenar su nacionalización. Así lo reiteró ayer el ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, en una entrevista con la emisora caraqueña Venevisión, en la que admitió que la decisión sobre Siderúrgica del Orinoco (Sidor) "obedece en principio a su calidad de industria estratégica", pero también "porque no ha sido utilizada para apalancar el desarrollo de la transformación del hierro".
"El presidente Chávez nos ha dado la instrucción de diseñar un plan. La empresa actual no lo venía haciendo, a pesar de que el convenio de aseguramiento de materias primas obligaba a destinar la mayor parte de la producción al mercado interno", remarcó.
El descuento del 27% que otorgaba el Estado en el suministro de materia prima, equivalente a 280 millones de dólares el año pasado, detalló Sanz, no mejoró la relación de la empresa con los trabajadores ni con los planes de nacionales de desarrollo.
Privatizada en 1997
La empresa fue privatizada en 1997 por 1.200 millones de dólares y desde entonces quedó controlada en un 60% por Amazonia, una sociedad entre Ternium (86%) y Siderar (14%), ambas de Techint.
El 40% restante de las acciones está repartido actualmente en partes iguales entre el Gobierno venezolano y un grupo de empleados y jubilados de Sidor. A Amazonia "se le ofreció la participación en un 10% del accionariado de Sidor y ellos han manifestado su voluntad de aceptarlo", reveló.
"Creo que hay un estado de ánimo positivo. Ellos (los actuales propietarios) quizás de alguna manera están inconformes con la situación (...), pero creo que hay voluntad" para que la transición "se produzca en los mejores términos; hasta ahora no ha sido traumática, y no tiene por qué alejar las inversiones", sostuvo.
"La participación de la empresa en planes de desarrollo endógeno no se cumplió, tampoco en lo relacionado a la calidad del hierro", por lo que "quedó en mora en ambos aspectos" y esas "son algunas de las razones de la nacionalización", añadió.
También calificó de hostil la relación de la gerencia con los trabajadores y denunció que de los 9.500 en Sidor, sólo 4.000 constan como tales y el resto como contratados "por las distintas empresas prestadoras de servicios".
"No se obligó a la empresa a que de manera progresiva fuese incorporando esta fuerza laboral, y (unos y otros) han trabajado bajo un esquema de sobreexplotación", insistió. En algunos casos, añadió, el salario semanal es equivalente a 46 dólares, "una situación realmente dramática".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD