REAL SOCIEDAD 0
NÁSTIC 0
Real SociedadRiesgo; Gerardo, Mikel González, Labaka, Castillo; Garitano (Gari, min. 76), Aranburu (Novo, min. 64), Martí, Mérida; Víctor y Díaz de Cerio (Delibasic, min. 79).
NásticRubén Pérez, Campano, Abraham, Mairata, Mingo; Medina, Adrián (Miku, min. 76), Oscar López, Abel, Jandro (Arpón, min. 78); Moisés (Maldonado, min, 88).
ÁrbitroIglesias Villanueva (Galicia). Amonestó a Víctor, Abraham, Mingo y Abel
IncidenciasAnoeta, ante 27.674 espectadores.
EFE, San Sebastián
La Real Sociedad sigue en crisis de juego y resultados tras dejar escapar una gran oportunidad de mantener su pugna con el Sporting de Gijón y ceder un empate ante un Nástic muy superior, que no se llevó los tres puntos por la falta de puntería que le condena a seguir instalado en puestos de descenso.
La llegada de Juanma Lillo no ha supuesto una mejoría en el fútbol que practican los donostiarras y, si es cierto que en las tres últimas jornadas los blanquiazules no han perdido ningún partido, las opciones de subir a Primera División siguen sin estar nada claras.
El conjunto tarraconense venía a San Sebastián con la etiqueta de víctima, a dos puntos de la salvación y una crisis deportiva que se acentúa jornada a jornada pero en el estadio de Anoeta tuvo un comportamiento excepcional, con buen toque de balón y una gran facilidad para generar peligro, como el que llevó Adrián en el minuto 3 al quedarse solo ante Riesgo. El conjunto donostiarra echó en falta al lesionado Xabi Prieto y sus acercamientos al área rival fueron siempre producto de balones largos sin destinatario concreto que casi siempre acababan llegando a las botas de Díaz de Cerio, aunque el goleador local no estuvo nada fino. Fran Mérida se convirtió en el mejor jugador realista en el primer período. La infranqueable tela de araña dispuesta por Carlos Ferrando permitió al Nástic recuperar un sinfín de balones y jugar a placer ante un conjunto guipuzcoano desorientado, sin brújula ofensiva y que no veía el momento de acercarse a vestuarios a recibir las explicaciones de Juanma Lillo para justificar el fiasco de los primeros 45 minutos. Los males de los donostiarras no se paliaron tras el descanso y el guión se mantuvo invariable con mucho juego aéreo.
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