JUAN JOSÉ RAMOS, Jerez
El Tenerife se aleja del sueño del ascenso después de una cruel derrota en Jerez ante un equipo menor, que apenas creó peligro en la meta de Raúl Navas y que no sólo no merecía el empate que tenía cuando ya transcurría la prolongación, sino que merecía perder el partido. Pero los blanquiazules, que volvieron a regalar la primera mitad, no remataron su remontada en la segunda y fueron castigados duramente.
Oltra había sorprendido apostando de entrada por alinear dos delanteros ante la baja de sus tres mediocentros titulares (Manolo, Óscar y Hormiga). Así, se decantó por Arruabarrena y N'Diaye y Ricardo formando doble pivote. Logró así tener más la pelota pero también hacer más previsible cada ataque. El cuadro insular parecía robótico. Todos sus ataques finalizaban igual y el Xerez no tenía especiales problemas para abortar sus acometidas.
Había que buscar lo que se saliera de la normalidad, sorprender vaya. Eso o un error. Fruto de lo primero, Nino disparó alto en un córner ensayado (17'). Y, lamentablemente, el fallo lo cometió la zaga insular. También en un saque de esquina, el rechace al inicial despeje lo aprovechó Calvo, ayudado por un defensa que despistó a Navas, para adelantar a los andaluces (23'). Premio injusto para los jugadores de Esteban Vigo que ya no volvieron a aparecer cerca del área contraria.
Con el marcador en contra, el Tenerife no varió el guión. Con un juego cuadriculado y sin desborde en las bandas, Nino y Arruabarrena se desesperaban. El primero, sin recibir un solo servicio en condiciones. El vasco, luchando fuera de sitio contra sus propias limitaciones y en medio de un mar de piernas xerecistas. El balance en la primera parte se redujo a un disparo de Ayoze (32') y otro de Nino (38'), que apenas inquietaron.
Como ya viene siendo habitual fuera de casa, Oltra tuvo que recomponer (y despertar) a los suyos en el vestuario. De paso, recordarles lo que se jugaba ayer la escuadra tinerfeña. Se notó más a raíz de los cambios. Antes tuvo dos opciones el Xerez para ampliar su ventaja. Primero en un córner que remató Moreno y, con Navas batido, Arruabarrena despejó (47'). Luego, Viqueira puso una falta directa en la escuadra, pero el portero visitante evitó el gol en una gran estirada (59').
La entrada de Cristo y Santos por Iriome y Clavero estaba cantada. Con tres defensas y muchos hombres de ataque sobre el campo, el Tenerife trató de aprovechar el desorden y el miedo local. Empezó a tocar, se hizo el dueño del choque y tuvo muchos minutos de muy buen juego. Comenzaron las llegadas peligrosas, pero faltaban las ocasiones. Hasta el córner. El que sacó Ayoze y acabó milagrosamente en los pies de Santos, que se revolvió y marcó su primer gol de la temporada (63').
El escenario cambiaba. Empujado por la buena noticia del 1-1, los insulares se lanzaron a por la victoria porque las tablas servían de poco. Igual le sucedía a los de Esteban Vigo, que dio entrada a Míchel. Cuando atacaba el Tenerife se olía el peligro, pero apenas disparaba sobre la portería de Porato. Cuando contraatacaba el conjunto andaluz, la escasa población defensiva de su rival le dejaba huecos para hacer daño.
Parecía claro que los dos tendrían al menos una oportunidad. Arruabarrena, como ya sucedió la pasada semana, volvió a fallar una ocasión inmejorable. El centro perfecto de Cristo desde la derecha lo cabeceó en buena posición demasiado cruzado (75'). En cambio, Antoñito convirtió en gol un contragolpe de su equipo tras una falta mal sacada por el bando adversario (91'). Ahí estuvo la verdadera diferencia. Llevaba tiempo el equipo tinerfeño esperando el buen juego y justo ahora que ha llegado, le abandonan los resultados? y la suerte.
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