palma a.m. 77
tfe. rural 75
Palma(23+11+16+27). Del Tío (10), Muya (4), Schutte (7), Rejón (8), Kornegay (8) -inicial-, Feliú (3), Puyada (10), Nogués (-), Pacreu (11) y Terrell (16).
Tenerife Rural(22+15+21+17). Edu Sánchez (19), Iván Rodríguez (3), Barbour (12), Guaita (6), Albert (7) -inicial-, Julio González (2), Wachsmann (2), Francis Sánchez (10), Llompart (3), Lewis (1) y Lampropoulos (10).
ÁrbitrosÁngel de Lucas Mariano Palomo. Señalaron técnica a Albert (min.39).
Parciales10-7, 23-22, 29-25, 34-37; 42-52, 50-58, 58-64 y 77-75.
IncidenciasPabellón Palma Arena, ante unos 300 aficionados.
F. MARANTE, Mallorca
Cuando demuestras una intensidad y concentración defensiva, cuando sólo el acierto puntual e individual de tu enemigo le permite mantenerse con vida, cuando en tu rotación cada participante aporta, cuando tu alegría ofensiva fructifica y te da confianza, sueles ganar. Pero claro, como en todo, los excesos te hacen correr riesgos, y esta vez el Tenerife Rural se excedió en confianza. Ni siquiera se puede hablar de relajación. Siempre mantuvo el tipo, pero al final se emborrachó de? confianza.
Antes de empezar, la de ayer ya era una tarde esperanzadora -la victoria aseguraba un puesto en el "play-off"-, y lo siguió siendo durante todo un partido en el que el Tenerife Rural lo hizo casi todo bien hasta que, casi sin darse cuenta, empezó a notar el aliento de un Palma en horas bajas que llegó con opciones al final. ¿Por qué?, pues porque los blanquiazules, permítaseme la perogrullada, no supieron matar el partido. Mantenían un cómodo margen ininterrumpido tras un último tramo de segundo cuarto muy completo -parcial de 5-12 antes del descanso-, y una reanudación todavía mejor -otro de 0-10 para significar un 38-50 en el tanteo-.
Sin embargo las sensaciones, traicioneras en este mágico deporte, tergiversaban un poco la realidad, pues tal era la comodidad con la que los tinerfeños caminaban por el partido, que su renta incluso parecía más ancha. Fotios Lampropulos, Diego Guaita o Alfonso Albert se fueron adueñando de la situación más cercana al aro y Francis, Edu -el mejor de los nuestros- y Antwain Barbour acertaban desde lejos, en defensa brillaba el conjunto. Además Palma no escatimaba en hacer faltas personales: Muya, Del Tío y Schutte no tardaron en poner límites a su trabajo. Los tres acabaron con cuatro.
Lo cierto es que aquello tenía trampa. Y lo dulce dejó de serlo cuando (punto número uno) el acierto de un rival, que se le empezó a creer, y (punto número dos) el inesperado protagonismo de unos jueces que no supieron ejercer, hicieron acto de presencia.
Sobre el punto número uno, reseñar la inspiración de Thomas Terrell, referente y salvador de los baleares. Sobre el número dos, precisar que obviaron una evidente personal a Alfonso Albert que le acabó costando la técnica -sin justificar su inoportuna protesta- y otra a Kiril Wachsmann en el rebote de un tiro libre a pocos segundos del final que hubiera permitido a Tenerife Rural una última opción de atacar.
Ante tales adversidades los de Rafa Sanz no supieron imponer cordura y regalaron la victoria. Una pena.
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