EFE, Madrid
El cocinero asturiano Rodrigo Roza, campeón de España de pinchos en 2007 y tercer clasificado en el campeonato del mundo, asegura que la práctica del tradicional "tapeo" es "el lado más divertido" y una forma de combatir la crisis económica que afecta al sector de la hostelería.
Roza, que trabaja en el restaurante La Taberna del Zurdo, de Oviedo, hizo estas declaraciones días pasados en un foro de debate sobre la tapa y el pincho, celebrado en el marco del Congreso Nacional de Hostelería, en el que participaron más de un millar de profesionales.
Así, ha comentado que ir de tapas es una forma de encuentro "cómoda, cotidiana, económica e inmediata" y en la que se aglutinan "presente, futuro y tradición".
Materia prima.- En cuanto a los ingredientes más idóneos para la confección de un buen bocado resalta que no existen secretos más allá de pensar en los sabores de la tierra en la que va a competir.
"Las tapas deben llevar referentes de la tierra en la que han sido realizadas, aunque se pueden utilizar técnicas o productos que están de moda en la gastronomía del momento", opina.
En este contexto, comenta que en un futuro cercano la tapa permitirá recordar sabores tradicionales que se están perdiendo, además de ofrecer al cocinero la posibilidad de experimentar con sabores y texturas, y nuevas cías de actuación en los fogones.
Por su parte, el chef del restaurante mallorquín Koldo Royo se refiere a los pinchos como una posible solución para paliar los efectos de la crisis en la hostelería y ha advertido a los asistentes de que "es momento de ponerse al día".
El tamaño sí importa.- El escritor gastronómico José Manuel Vilabella ha criticado el incremento del tamaño de pinchos y tapas hasta el punto de provocar la desaparición de las diferencias que tradicionalmente existían entre ambos. Es decir, que media ración no es una tapa y viceversa.
Además, valora la pervivencia de una costumbre que permite demostrar al público las dotes culinarias de un chef, a la vez que facilita el acceso de la población a la alta cocina a precios más asequibles.
"Morder el anzuelo".- Por último, el chef vallisoletano Óscar Galandúm ha valorado las tapas como un buen gancho para que la gente conozca la cocina de un establecimiento y ha considerado que a la cultura del pincho se debe "la mayor relación social a nivel mundial".
Por otra parte, el restaurador español Diego Lozano, propietario de un establecimiento en Miami, lamenta el "atraso" en la implantación de la cocina tradicional española en el exterior y ha demandado más implicación por parte de las administraciones.
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