1.- Obvio los insultos. Voy a las cartas más interesantes recibidas en los últimos días. Me gusta, de vez en cuando, abrir esta sección a los lectores, que me abruman agradablemente con sus correos. Ana María Rodríguez Parrilla habla de mi programa en la radio y de los piropos que echo a Miriam Aguiar, mi compañera en Mega Latina. Y dice: "?usted, y lo considero una cualidad maravillosa, a las que son guapas por naturaleza se lo dice; y de las que no lo son tanto procura siempre realzar sus cualidades intelectuales. Me gustaría que alguno de los jefes que he tenido alabara mi físico y mi buen hacer laboral de la manera que lo hace usted". Dice más cosas, pero creo que es suficiente. Pues gracias. En estos tiempos es preciso pactar con los compañeros lo que se comenta de ellos, por razones de la mucha sensibilidad que flota en el ambiente. Creo que Miriam y yo formamos un buen equipo de trabajo. Ella es un encanto de persona.
2.- Gloria me escribe una carta, preocupada por el despido de un compañero de trabajo de Iberia en el aeropuerto del Sur, al parecer por decisión injusta de una jefecilla que no cae nada bien a la plantilla. Se reunieron más de 300 firmas de apoyo al despedido. Sus compañeros tienen miedo a comentar este asunto, por temor a represalias; y ella habla de esbirros y de trato vejatorio. A mí todo lo que sea vejar al canario me repatea la barriga, o sea que Iberia debería investigar el comportamiento de esta persona con responsabilidad sobre tanta gente, sobre todo si existen trescientas voces discrepantes.
3.- Mireia Balagué no está conforme con mi artículo sobre los servicios secretos y las pateras (ver el periódico del 14 de abril). "Sus palabras (las mías) me han causado indignación? creo que ha tratado el tema de la inmigración con demasiada frivolidad y falta de respeto". "Estoy cansada de que todo el mundo culpe a la inmigración de los problemas que achacan a nuestra sociedad? es más fácil culpar de todo ello a un determinado sector social con una predisposición a ser rechazado que admitir que nuestro sistema político no es capaz de afrontar estos problemas". Y añade: "Creo que tendríamos que ser todos un poco más honestos y autocríticos con nuestra sociedad y no culpar a un colectivo sin voz para defenderse". Yo sólo me lamentaba de que no sabemos quién entra en Canarias, con los peligros que ello entraña en un mundo azotado por el terrorismo. En lo demás estoy de acuerdo con Mireia. Gracias por todas estas cartas y por muchas más cuyas respuestas tendrán aquí otro día.
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