EFE, Caracas
El ministro venezolano de Defensa, Gustavo Rangel, dijo ayer que el llamado "paro armado", una protesta efectuada recientemente por grupos de encapuchados armados afines al Gobierno en una barriada caraqueña, fue "absolutamente irregular".
En una rueda de prensa, Rangel, general de Ejército, justificó que las fuerzas de seguridad no intervinieran para disuadir a los participantes en que así se evitó que pudiera haber muertos, como, a su juicio, esperaban sectores opositores que no identificó.
"Estamos trabajando tanto en lo que pasó como en previsión de que no siga pasando", dijo ante los periodistas tras la ceremonia de toma de juramento a los nuevos integrantes de la Corte Marcial.
Este "paro armado" se llevó a cabo el 3 de abril en la barriada 23 de Enero, muy cercana al palacio de Gobierno, cuando grupos de encapuchados armados levantaron barricadas en lo que bautizaron como "paro popular y revolucionario contra la represión y persecución política", sin que actuara la fuerza pública.
"¿Que nosotros hubiésemos podido entrar con unos tanques y hacer una matanza? ¿Dónde estaríamos ahora? (...) Aquí prima el estado de derecho y el imperio de la ley; más tarde o más temprano, se manifestará", añadió Rangel.
La protesta se convocó en repudio a la "persecución política" de la que esos grupos acusan al Gobierno desde que en febrero muriera un hombre al explotarle una bomba de escaso poder que trataba de poner en la sede de la patronal Fedecámaras.
"Es totalmente falso que haya una persecución política contra líderes del 23 de Enero", dijo Chávez entonces, al indicar que la Policía buscaba en esa zona a un sospechoso de haber participado en la colocación del explosivo junto al fallecido, Héctor Serrano. El atentado contra la patronal "es un delito, es terrorismo", añadió Chávez.
El gobernante agregó que seguramente la Agencia Central de Inteligencia (CIA, EEUU) "tiene la mano metida" en ello y "está utilizando a inocentes" seguidores del Gobierno para generar "inestabilidad" y dividir a las filas "revolucionarias".
Ayer, el ministro de Defensa afirmó que "sectores de la oposición buscan muertos" y que el día del "paro armado" la inacción de las fuerzas de seguridad "evitó que los hubiera".
Glenn Martínez, uno de los portavoces de los manifestantes, dijo tras la protesta que fue "un pacífico llamado de atención" a las autoridades para que cesen "la persecución y hostigamiento" contra Juan Montoya, la persona supuestamente involucrada en el atentado.
"Si vuelven a allanar o a efectuar cualquier otra medida represiva no será pacífica nuestra acción y tampoco limitada al 23 de Enero", advirtió, por su parte, Valentín Santana, otro dirigente popular de la citada barriada.
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