GRACIAS al ingeniero director don Miguel Pintor, que ya había terminado la Dársena Comercial, el Muelle Norte, de poca extensión y línea de atraque, para sólo dos o tres barcos de más bien pequeño porte, se inició y terminó el Muelle de Ribera, con un primer tramo dedicado al tráfico de buques-correos, predominantemente de pasajeros aunque llevaban también carga. Se acondicionó, para las operaciones de los barcos "rolong-roloff" (carga sobre ruedas) las rampas correspondientes, que se prolongaron por un muelle a lo largo de toda la costa de la avenida de Anaga, que se construyó al mismo tiempo. El Muelle de Rivera terminaba en el Muelle Norte. Más lejos, en la misma dirección, se hizo el Dique del Este, cuya prevista prolongación tuvo que pararse debido a la gran cota, que llegó a sesenta metros, y resultaba muy difícil rellenar con escollera. Pese a todo, el ingeniero director realizó el muelle de mayor cota del puerto, capaz para el atraque de las embarcaciones que entonces navegaban en todo el mundo. Allí atracaron el "France", entonces el barco de pasajeros más largo, con trecientos quince metros de eslora, y los trasatlánticos gemelos "Michelangelo" y "Rafaello", de bandera italiana. Al "France" sólo superaron en eslora los supercisternas de crudo, que llegaron a cerca de cuatrocientos metros de largo, algunos de los cuales pasaron también por este puerto, donde aún no había hecho Cepsa el puerto de La Hondura. Antes, los petroleros y los barcos de graneles sólo operaban en la Dársena del Este.
En la bahía de Santa Cruz no quedaba ya espacio para otras construcciones y fue cuando don Miguel Pintor redactó el proyecto de la actual Dársena de Los Llanos, que antes se llamó Dársena Sur, que trajo consigo problemas, como partir el muelle existente para dejar paso a los barcos a través de un hueco en el inicio de lo que entonces era Dique Sur y hoy Muelle de Enlace, que permanece tal cual fue construido, no sé si por el ingeniero Matos o por don Miguel Pintor.
En el proyecto de la Dársena de Los Llanos no se preveía cambiar la entrada al puerto y ésta se seguiría haciendo por la bocana de la Dársena Comercial, que es la misma de hoy. O sea, las embarcaciones no tendrían ninguna entrada directa a Los Llanos, sino a través de la Dársena Comercial. El ingeniero don José Luis López Páramo, que sucedió a Pintor y con el que me unió gran amistad, trazó un nuevo plan para la Dársena de Los Llanos, en el que le dio entrada a las embarcaciones por el Sur. Comenzó la obra conforme al nuevo proyecto el propio López Páramo y terminó su sucesor, el muy querido y malogrado amigo Ernesto Rumeu de Armas. Ya se empezaba a hablar de la costa de Granadilla, donde se soñó con disponer un astillero para grandes cisternas. Pero la idea no prosperó. Sin embargo, López Páramo, antes de irse a su nuevo destino, que era el puerto de La Coruña, dejó trazado el proyecto de un puerto comercial en la costa sureña. Preveía ya lo que dispuso el anterior y mal relevado presidente de Puertos de Tenerife, Luis Suárez Trenor, quien estaba llevando a cabo una magnífica labor que hizo prosperar mucho el puerto. Suárez Trenor previó lo que, en estos días, ha publicado la prensa tinerfeña: que en Santa Cruz, no hay posibilidades de ampliar el puerto, lo que hace necesidad imperiosa construir otro en Granadilla.
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