G. MAESTRE, S/C de Tenerife
El centro que la asociación San Miguel tiene en la calle Sargentos Provisionales, en Ofra, ha comenzado recientemente a ofrecer un nuevo servicio, además de los que ya prestaba en relación a la atención a las drogodependencias, y con el que pretende dar respuesta a las adicciones al móvil, internet, el juego e incluso el sexo, dado su constante incremento.
"Partimos de la base de que todas las conductas adictivas deberían ser tratadas, lo que sucede es que hasta ahora se han centrado todos los esfuerzos en atacar el consumo de sustancias estupefacientes, pero ahora queremos tratar asuntos como la ludopatía o las adicciones a las nuevas tecnologías y al sexo, que son igualmente adicciones aunque no tóxicas", explica Teófilo González, director de la Asociación de Cooperación Juvenil San Miguel.
El riesgo se ve claramente en patologías como la ludopatía, ya que es frecuente que junto a esa adicción se presenten serios problemas económicos en el ámbito familiar, pero es más complicado identificar los riesgos que puede traer consigo el uso descontrolado del móvil, internet o la práctica constante del sexo. González considera que "son temas de salud mental, porque creo que nadie dudará de que es una enfermedad que un adolescente, o incluso un adulto, no tenga apenas más relaciones que las que hace por internet y que permanezca la mayor parte de su tiempo chateando. Respecto al móvil pasa algo similar, mucha gente no puede estar sin él ni un instante. Hay gente que si lo apaga no puede dormir, y si lo olvida en casa tiene un gran desasosiego pensando que está algo así como aislado. Respecto a la adicción al sexo, es una de las que menos se entiende socialmente y sobre la que hay mucho pitorreo, pero hay que tener en cuenta que sucede cuando se sale de los parámetros normales y se convierte en una patología, de manera que la persona vive sólo por y para el sexo las 24 horas del día y no ve a las personas, sino las posibilidades que tiene de mantener relaciones con ellas o no. No sabe relacionarse con normalidad y eso es un verdadero problema", detalla el director de la asociación San Miguel.
En este sentido, González hace hincapié en que "hay adicciones en las que los efectos negativos no son tan visibles para la salud física como los que produce el consumo de drogas, pero sí en la salud psíquica, y por eso tienen que ser abordadas inmediatamente y por profesionales, porque afectan no sólo al individuo sino también a su entorno. Un ejemplo claro es el de esas personas que están 14 horas frente al ordenador y arruinan su vida personal e incluso laboral por estar chateando o descargándose archivos. Eso no quiere decir que las nuevas tecnologías sean negativas, lo que sucede es que bien utilizadas son positivas, pero si se abusa de ellas se convierten en un serio problema".
Lo que cabe preguntarse ante este panorama es si estas adicciones son nuevas o simplemente ahora es cuando se notan más sus consecuencias; a juicio de Teófilo González "no son nuevas pero debido al modelo social que hay y demás, están en auge. En internet mismo, el sexo está al alcance de prácticamente cualquier persona, y al mismo tiempo se pueden manejar con facilidad las cuentas bancarias. Todo es más fácil y accesible. La clave para no engancharse a este tipo de adicciones tan cercanas es mantener un equilibrio entre la salud física, la psíquica y la social, pero hoy en día no es fácil porque el tiempo no permite muchas veces que podamos relacionarnos y mucho menos practicar algún ejercicio físico".
en proyecto
Adictos al trabajo y las compras
Siempre hay alguien que pasa mañana, tarde y parte de la noche en la oficina y constantemente anda atareado trabajando sin tiempo para nada más. Ante estos casos el director de la asociación San Miguel, Teófilo González, explica que "no sé si será correcto hablar de laborapatía, pero lo vamos a estudiar porque es cierto que hay gente para la que realmente su vida es su trabajo y no desconectan de él nunca, por lo que efectivamente creo que tienen un comportamiento obsesivo que les dificulta sus relaciones personales y de amistad, y que igualmente debe ser tratado".
Igualmente pasa con aquellas personas que sufren lo que se denomina consumismo, es decir, "cuando vas al supermercado a buscar un paquete de jabón y sales con el carro repleto de cosas que ni sabes para qué son y que no te hacen ninguna falta, pero no puedes resistirte a comprar ofertas y consumes de forma compulsiva. Estos casos también deben ser estudiados", sentencia González.
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