ALGO SE MUEVE en Garachico. Sí, se mueve, pero no vayan a pensar que este movimiento al que nos referimos se debe al ir y venir de esos camiones que transportan hormigón para la construcción del tan cacareado puerto de refugio, deportivo, pesquero y de atraque de ferrys. No, no, no? Ese es un capítulo que por ahora (y no sabemos hasta cuándo) se encuentra bajo estricto secreto establecido por el consejero de Obras Públicas y Transporte del Gobierno de Canarias, en connivencia con alguna autoridad de la Isla Baja. Tampoco vayan a creer que me refiero a la puesta en servicio del túnel de El Guincho, programada para el año 2006, si mal no recordamos. Ni tampoco crean que se trata de la restauración de la Casa Palacio de los Condes de La Gomera o de la torre del ex convento de Santo Domingo, anunciada ambas obras por el presidente del Cabildo de Tenerife hace más de dos años. Y mucho menos piensen que se trata del asfaltado de la carretera El Guincho-Buenavista, desconocemos si se han dado cuenta del estado de su conservación las autoridades de la Isla Baja. De eso nada, queridos lectores.
Pero, como todo no puede ser negativo, el movimiento que citamos es de árboles, plantas, flores, pilas de agua y otros artilugios de embellecimiento. Hace algunos meses venimos siendo testigos de una transformación en los jardines de las plazas y calles del casco urbano, luego de que el Sr. alcalde se hiciera cargo del área en referencia, y que, cansado de las críticas de propios y extraños, firmara un convenio Gobierno-ayuntamiento y pusiera manos a la obra con un grupo de féminas que han transformado estos lugares en maravillosos vergeles. Debemos incluir en este grupo a Juan González Gutiérrez, conocido en los medios carnavaleros de la isla por "Doña Croqueta", que ya jubilado (no del carnaval) ha regresado definitivamente a su pueblo ofreciendo su colaboración allá donde sea requerida. Este plan de embellecimiento debe llegar a todos los rincones del municipio para beneplácito de sus habitantes y de todas aquellas personas que lo visitan, devolviéndole a Garachico la limpieza y belleza que un día no muy lejano mostraba, llegando a ganar premios a nivel insular y nacional.
Recomendamos al primer mandatario de la Villa del Roque, ahora que ha dejado de ser el presidente de la Fecam, dedique más tiempo a los problemas de su pueblo, dotándose nuevamente del vigor y entusiasmo que lo caracterizaba, y así sacar adelante las obras pendientes que aquí hemos dejado reseñadas, además de otras que figuran en el programa electoral de las pasadas elecciones: escaleras mecánicas entre el casco y Los Lavaderos, piscina climatizada, aparcamientos, teleférico entre el casco y San Juan del Reparo, Instituto Vulcanológico de Canarias, etc., etc. Que así sea.
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