EFE, A bordo del avión Papal
El Papa Benedicto XVI afirmó ayer durante el vuelo que le condujo a EEUU que el escándalo de la pederastia por parte de sacerdotes católicos estadounidenses fue "una vergüenza" que no se debe repetir, y aseguró que ningún pederasta podrá ser sacerdote.
Benedicto XVI comenzó el viaje que le llevó a Washington y Nueva York, hasta el 21 de abril, afrontando el problema de la pederastia que sacudió a la Iglesia estadounidense, al responder a las preguntas de los periodistas durante el vuelo. Estos casos, dijo el Papa hablando en inglés, fueron "un gran sufrimiento para los EEUU, para la Iglesia en general y también para mí personalmente. No comprendo cómo esto pudo suceder". "Cuando leo las historias de las víctimas no puedo entender cómo ha podido suceder que un sacerdote traicione su misión, la de dar apoyo y conceder el amor de Dios a los niños", añadió.
Fue entonces cuando el Papa expresó la "profunda vergüenza" por estos casos y añadió que la Iglesia "hará todo lo posible para que esto no vuelva a suceder".
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