Economía y Laboral
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ANTOLÍN GOYA *

Puertos, islas y contenedores

16/abr/08 11:46
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EN LOS ÚLTIMOS días ha crecido sensiblemente la aparición en la prensa tinerfeña de referencias y opiniones sobre el sistema portuario de Tenerife. Un asunto sobre el que resulta comprensible que los estibadores portuarios nos sintamos muy directamente afectados. Pero como no somos ingenieros ni economistas, los estibadores no hablamos sobre la construcción o la viabilidad económica de los puertos. Nosotros somos profesionales de la operación portuaria. Sabemos cómo se trabaja en los muelles. Pero, sobre todo, somos personas con un sentido común que nos permite entender la importancia que tiene un puerto para la vida de la gente en cualquier parte del mundo. Importancia que pasa a ser esencial e irremisible cuando se trata, como en Tenerife, de una isla. Porque una isla sin puerto sería un desierto imposible para la supervivencia de la vida humana. Y una isla en la que se limiten y se restrinjan los puertos, es una isla cuya población sufrirá sin remedio el abastecimiento irregular y el alza desbocada de los costes comerciales e industriales que repercuten en los precios finalistas al consumo.

Como trabajadores, los estibadores ejercemos el derecho inviolable a defender nuestros puestos de trabajo, el nivel razonable de nuestros salarios y la existencia de unas condiciones de seguridad laboral que salvaguarden nuestras vidas e integridad física. Pero, como profesionales de la operación portuaria, llegamos más allá. Asumimos nuestra responsabilidad y nuestro deber de exigir que la población tinerfeña cuente con un servicio portuario de calidad, como única manera de garantizar a costes asumibles la llegada de los productos que usa y consume y la salida de los productos que exporta. Costes, por cierto, en los que la incidencia del capítulo salarial de los estibadores es mínima. Y que estos citados costes de la manipulación portuaria se mantengan en límites razonables depende de tres factores. Uno, la eficacia en la estiba; otro, las dimensiones del espacio que permitan la maniobra sin estorbos y el tercero, el propio volumen de las operaciones. Y habrá que recordar que nos encontramos en una isla en la que el comercio local, lo que llamamos el tráfico cautivo, tiene un tope. En consecuencia, solamente el tráfico de transbordo puede hacer que aumente el volumen de operaciones que, por economía de escala, reducirá los costes del tránsito de mercancías por los muelles. Así que, cuando se trata del negocio del transbordo, no debe considerarse el beneficio comercial en sí mismo, sino en función de los efectos que genera en la reducción de los costes en términos generales. Además, los estibadores no nos cansaremos de insistir en que en Canarias la existencia y funcionamiento de grandes infraestructuras portuarias permite que la eficacia de la estiba contribuya a mitigar los efectos perjudiciales de la doble insularidad, por lo que interesa también a las poblaciones de las cinco islas periféricas hermanas.

Por todo ello, las reflexiones y valoraciones en materia portuaria deben hacerse con responsabilidad y con sentido de la realidad. Decir, como se ha dicho recientemente, que "hay que descartar el tráfico de contenedores por ser dañino para el medio ambiente y produce pocos beneficios y puestos de trabajo" es una insensatez que perjudica a la vez a la estabilidad económica de la gente canaria y a las tesis medioambientalistas que se pretenden defender. En lo que respecta a Tenerife, la puesta en servicio de la ampliación del puerto de Santa Cruz actualmente en curso, para la instalación de un muelle polivalente que desahogue la actividad de manejo de contenedores, tiene un interés social urgente. Con ella se mejora la eficiencia de la operación en un espacio físico adecuado y podrán desarrollarse las acciones comerciales de captación de tráfico de transbordo de contenedores que brindarán un efecto inmediato en la contención de los precios de las mercancías que importamos y exportamos.

Y cuando estas acciones obtengan el éxito que todos deseamos y a todos favorecerá, será inevitable considerar la necesidad de la instalación y desarrollo de otra base de contenedores en el sur de la isla, con el tamaño y desarrollo tecnológico que harán del archipiélago canario una referencia competitiva, imposible de obviar en el mercado del transporte internacional de mercancías.

* Estibador de Tenerife. Coordinador general de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores del Mar y del Consejo Internacional de Estibadores

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