En memoria a mi esposo Tomás Morales Roca y Salazar
Han pasado tantos años,
tantos, tantos... que no puedo
desprenderme de este amor
que lo llevo aquí muy dentro.
Fue un amor maravilloso,
un amor puro y sincero.
Amor que me ha dado fuerzas
para vivir del recuerdo,
que lo tengo bien guardado
en un rincón de mi pecho
y el día que me muera
no quiera que me incineren,
yo no quiero que este amor
me lo quemen, me lo quemen.
Y el día que me vaya
si allá arriba existe algo,
a ti te lo entregaré
y te diré:
Mira, lo tenía bien guardado
en este cofre de plata
como un precioso tesoro,
lo tenía bien atado
con un lazo blanco y rojo.
Siempre fiel a tu memoria
Juanita
Que nadie termine herido...
El torero entra en la plaza,
el público está contento,
nadie piensa que no hay tarde
de toros sin sufrimiento.
¡Ay qué torero más guapo!
¡Qué arte tiene el torero!
Si no fuera por la sangre
que se derrama en el suelo.
¡Que se vaya ese caballo!
¡Que nadie termine herido!,
ni el torito ni el torero.
Ni el corazón de aquel niño,
que, al ver tanta crueldad,
el alma se le ha encogido.
Sale el toro del chisquero
bonito, bravo y valiente.
Allí le espera el torero,
para darle mala muerte.
¡Que se vaya este caballo!
¡Fuera ese banderillero!
Y tiren espada y estoque
para fundirlos al fuego.
Y construyan herramientas
para uso del obrero.
Quiero que suene la música,
todo el mundo baje al ruedo
y bailemos todos juntos
hasta que se hunda el suelo.
Araceli Conde Romero
España es diferente
Por lo visto hace muy poco,
esta frase viene a cuento.
Vemos en Semana Santa,
días de recogimiento.
Las solemnes procesiones
sorprenden al forastero.
Se rememora la muerte
de Jesús El Nazareno.
El trato humano se palpa
como espontáneo consenso.
Sin embargo, se ven cosas
que se queda uno perplejo.
Hace poco, por la tele,
vi una fiesta de toreo.
La diversión consistía
en retar a un toro fiero
que, paradójicamente,
de nombre "Ratón" le han puesto.
Uno de los despistados,
muy imprudente, por cierto,
fue lanzado por los aires,
impulsado por los cuernos.
¡Es que no ven el peligro!
¡Es que no conocen miedo...!
Además, con agravantes,
de parecidos ejemplos
que tiene en su haber el "Ratón"
con peligrosos sucesos.
La moraleja es sencilla
-digo- eso es lo que yo creo.
A veces con la prudencia
formamos un cachondeo
y hay un refrán conocido,
que dice así, más o menos:
si del peligro no huyes
puedes caer en el riesgo.
Felipe Juan González García
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