RODRÍGUEZ Zapatero no va a ser una excepción, sino todo lo contrario, de aquel dicho de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Tuvo pintiparada la ocasión de quedar ante el pueblo y los políticos españoles, incluso ante algunos del extranjero, como un regidor inteligente, escarmentado, coherente y con la mínima cantidad de materia gris en los sesos para no hacer el ridículo de la forma que lo ha venido haciendo en su legislatura pasada. Yo comienzo por lamentar que José Segura, como Julio Pérez Hernández, que son dos de los mejores y más preparados políticos y valiosas personas de su partido, tengan que esperar aún a regir un ministerio y, en cambio, haga repetir cargo a este tonto de pueblo destacado, a quien le viene ancho hasta un puesto de conserje de su Departamento y es culpable de la pérdida de prestigio de nuestro país en los organismos internacionales, junto a su idolatrado presidente. Cuando le hubiera bastado con consultar a Felipe González, a Alfonso guerra y a otros tres o cuatro reconocidos valores de sus filas. Puede que se guiara por el soberbio y metepatas, Mariano Fernández Bermejo, a quien consideré fuera del Ejecutivo apenas se produjera el cambio ministerial.
Otro a quien despachó a la ligera fue a Caldera del Ministerio de Trabajo donde, aunque se distinguiera por sus "faroladas", es una persona que trabajó y obtuvo éxitos notables en materia social. Sí digo que me alegró que López Aguilar haya quedado fuera del Gobierno, aunque el mismo Zapatero lo tuviera engatusado para meterlo en una Dirección Territorial, según decía el propio Juanfer, no es porque le tenga tirria. Al contrario, lo que me queda es pena, por él mismo, porque es el que no entra por el aro en esto de hacer política, que el Parlamento no es un ring de boxeo. Ahora, o permanece callado, que es cuando está mejor, o pelea con el diputado del PP que tenga más cerca de su escaño.
Es raro, y muchos favores debe de agradecerle Zapatero a Magdalena Álvarez cuando, a pesar de la guerra que le tenían declarada los catalanes, dejara en el Gobierno a esta ministra, récord de reprobación parlamentaria. No lo comprendo ni que doña Magdalena tuviera más agarraderas que Putin, aunque Zapatero quitó a la señora Álvarez los poderes del tren rápido, y la dejó sólo en Fomento, nombrando a doña Elena Espinosa para Medio Ambiente, Medido Rural y Medio Marino, después de llevar durante cuatro años Agricultura, según parece con bastante buen resultado.
Hay varios nuevos y viejos ministros que no tengo el gusto de conocer. Pero estoy lleno de curiosidad por saber qué papeles dará Zapatero a los nuevos titulares que estrenan ministerios de Igualdad y de Ciencia y Tecnología, sobre todo el primero, porque todos los funcionarios y funcionarias deben tener la misma talla y el mismo número de zapatos y, hay cosas que no pueden llevar iguales, como sostenes, por ejemplo.
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