... Si tomamos como referencia la máxima periodística de que aquello que no ocurre no es noticia, el no nombramiento de Juan Fernando López Aguilar como ministro del nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero carecería de trascendencia. El presidente tiene carta libre para diseñar su Gabinete a discreción y ya días antes se había advertido desde el PSOE de que éste no estaría sometido a cuotas territoriales. Sin embargo, lo cierto es que en este caso la citada máxima no se corresponde con la realidad y, detrás del no nombramiento, existe cierta marejada en lo que se refiere a la reacción de los socialistas canarios que, pese a no cuestionar la decisión de Zapatero, sí admiten el sabor amargo que les ha dejado la exclusión de su máximo valedor.
... El PSC -la federación canaria del PSOE- ha obtenido unos buenos resultados en las elecciones generales. No tan buenos como los de catalanes o vascos, auténticos puntales de la victoria del presidente, pero el pasado 9 de marzo mejoró con respecto a los comicios 2004 y contribuyó a sumar escaños en favor de la candidatura a La Moncloa de su secretario general. Este hecho, unido a la conocida amistad que existe entre éste y Aguilar, les llevó a aspirar a repetir un puesto en el Consejo de Ministros, un hecho que no se ha producido y que motivó una reunión celebrada en la tarde del pasado lunes en Madrid con el secretario de Organización de los socialistas, José Blanco, a quien tanto el propio ex ministro como su vicesecretario general en Canarias, Francisco Hernández Spínola, pidieron más peso para los suyos en los escalones inferiores del Gobierno y en las Cortes. Si se miran algunos nombramientos, como el de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, podrá comprobarse que, en el fondo, el factor territorial sí ha pesado en la composición del Ejecutivo y, por tanto, eran comprensibles las aspiraciones del PSC.
... Pero quizá la cuestión más interesante no sea sólo la que se refiere a los puestos en el equipo de Rodríguez Zapatero o en comisiones relevantes de las Cortes, sino la segunda petición realizada por los socialistas canarios a José Blanco y que se refiere a su influencia, a su poder de interlocución. Con los citados resultados electorales bajo el brazo, éstos aspiran a llenar el hueco que creen que ha dejado en Madrid Coalición Canaria. Tras varios lustros de dominio en lo que se refiere a las relaciones con el Estado, la intención del PSC parece ser la de acabar con algo que para los nacionalistas es fundamental: ser la voz canaria en Madrid y la mano de Madrid en las Islas.
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