PEDRO FUMERO, Tenerife
Un todoterreno entra en una gasolinera y para a repostar. De repente, dos coches le cierran el paso y de ellos se bajan hombres que apuntan con pistolas a los ocupantes del primer vehículo. Ante la mirada atónita de los empleados de la estación de servicio, se produce el registro del interior del automóvil, donde hallan 50 kilos de hachís. Dos personas quedan detenidas y comienza una nueva fase de la operación, en la que, finalmente, intervienen más de 500 kilos de hachís, documentos e "interesantes" anotaciones.
Los hechos pueden formar parte de una escena de las diversas series televisivas de policías o bien cualquier película sobre algún barrio marginal de Estados Unidos o un país sudamericano. Pero no. Son reales y ocurrieron en Candelaria la semana pasada, con la certeza de que, en esta ocasión, no hay tomas falsas o segundas oportunidades. Cualquier fallo puede resultar fatal para los resultados de la investigación.
En la gasolinera empezó la última acción conocida de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) del Cuerpo Nacional de Policía en Santa Cruz de Tenerife. La profesionalidad y eficacia de sus agentes está más que demostrada y ya figuran en la élite española en los servicios antidroga, si nos atenemos a las cantidades de estupefacientes que han aprehendido en los últimos años.
Al frente de estos profesionales figura el inspector jefe Santiago García Hernández, jefe de la sección de Udyco de la Brigada de Policía Judicial de la provincia, que recuerda que sólo durante el año pasado la unidad se incautó de 196 kilos de cocaína, 1.800 kilos de hachís, 5 kilos de heroína, casi 200.000 kilos de comprimidos de éxtasis, así como 1.600 unidades de sustitutivos de opiáceos, consumidos generalmente por ciudadanos que se desvinculan de los programas de la metadona.
En las grandes operaciones que han dado prestigio a la Udyco tinerfeña destaca la colaboración con otras unidades especializadas, tanto del Cuerpo Nacional de Policía como de la Guardia Civil e, incluso, servicios de inteligencia de otros países.
Una de estas actuaciones fue la denominada "operación Butreque", desarrollada a mediados de 2006. En dicho trabajo, considerado por García Hernández como un ejemplo de colaboración entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, fueron incautadas dos toneladas de cocaína.
Pocos después, los funcionarios especializados culminaron con éxito la "operación Ventur", gracias a la cual impidieron que llegaran al mercado otras tres toneladas de cocaína. En esa ocasión, los policías de Tenerife actuaron conjuntamente con la Udyco central de Madrid y autoridades policiales francesas. El mérito de los agentes que trabajan en la Isla radica en que aportaron la investigación inicial y la coordinación de la misma.
En estos grandes servicios antidroga, que tienen repercusión nacional e internacional, "la mercancía" generalmente es interceptada en embarcaciones que navegan en alta mar. Y un ejemplo de esa metodología se aplicó con la interceptación de un motovelero con 800 kilos de cocaína, con la colaboración de la Udyco central de Madrid, y que se llamó "operación Tomate".
Ya en tierra, en el Sur y Suroeste de Tenerife se llevó a cabo la "operación Torre", donde se aprehendieron 220 kilos de hachís, o bien la llamada "Duque", con 700 kilos de hachís y 21 kilos de cocaína.
Además, la Udyco coordinó la "operación Ketama", en la que la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de La Laguna llevó a cabo un importante papel para intervenir 700 kilos de hachís.
En tan sólo dos meses, febrero y marzo de este año, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado sacó del mercado casi dos toneladas de hachís en tres actuaciones distintas en la comarca Sureste de Tenerife, concretamente entre los municipios de Arico y Candelaria.
Si en la "operación Jaima" capturaron 1.000 kilos de hachís, en la "Espada" hallaron 180 kilos y, tras el episodio de la gasolinera de Candelaria y el registro de una casa en Arico, en la llamada "Luna" encontraron más de media tonelada y 33.000 euros en efectivo. En las diferentes acciones detuvieron a un total de 16 individuos, de los que siete son de origen marroquí.
Los "golpes" de la Udyco no se ciñen a la franja litoral de todo el Sur de la Isla. De hecho, en la zona de La Barranquera, cerca de Valle Guerra (La Laguna), en colaboración con el Grupo Especial de Crimen Organizado (Greco) de Cádiz, los agentes intervinieron en un desembarco 1.500 kilos de hachís. O en la costa de Buenavista, por donde se descargaron 300 kilos de cocaína, que más tarde la Udyco interceptó en el Puerto de la Cruz.
Pero no sólo entra hachís y cocaína en el territorio insular. Entre diciembre de 2005 y octubre de 2007, la unidad especializada se incautó de 336.000 unidades de éxtasis y 220.000 euros en efectivo, fruto de la desarticulación de cinco grupos organizados de introducción y distribución de drogas de diseño, con una treintena de detenidos de nacionalidad británica y belga.
Y cabe resaltar que tal cantidad de éxtasis no ha sido intervenida hasta ahora en la famosa Ruta del Bacalao, que tiene destacadas "etapas" en Valencia, Mallorca e Ibiza, frecuentemente en la época estival.
En 2006, la cifra de apresados por narcotráfico fue de 322 personas, mientras que en 2007, tal parámetro ascendió a 397 individuos, es decir, que hubo un crecimiento del 23,29 por ciento.
Sólo el pasado año se desarticularon ocho bandas criminales y todos los detenidos permanecen en prisión, lo que demuestra el nivel de rigor de las investigaciones. De hecho, todas las actuaciones están bajo el control del juez correspondiente y del Fiscal Especial Antidroga de la Audiencia Provincial.
Las grandes estructuras de narcotraficantes que operan en el Archipiélago están integradas por colombianos, venezolanos, gallegos y marroquíes.
En el caso de las tres primeras, el inspector jefe Santiago García reconoce que la lengua española funciona como nexo entre América y España y favorece las relaciones "comerciales". Las importantes cantidades de droga entran en las islas por vía marítima, a través de veleros, motoveleros y lanchas rápidas, sobre todo; así como por puertos y aeropuertos, en el interior de contenedores, maletas y el cuerpo de algunas personas.
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