EL DÍA/EFE, Tfe./Washington
El Grupo de los Siete (G-7) acordó ayer en Washington un paquete de "recetas", la mayoría con efecto a "cien días" vista y el resto de aquí a final de año, para intentar superar la desaceleración económica mundial, que hunde sus raíces en la crisis desatada en Estados Unidos (EEUU) por las llamadas hipotecas basura.
El comunicado redactado tras la reunión de entrada recoge que "en los próximos 100 días" los bancos deberían divulgar "completamente" su nivel de pérdidas y de riesgo, como pide el informe del Foro de Estabilidad Financiera, que está integrado por representantes de bancos centrales e instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
Acción coordinada
No mencionaron, sin embargo, la posibilidad de usar fondos públicos para rescatar a los bancos más afectados por las turbulencias fi-nacieras, que, según el FMI, podrían ocasionar pérdidas por valor de casi un billón de dólares.
El plan elaborado por ese grupo también contempla una revisión "urgente" de las normas contables internacionales y de los códigos de conducta de las agencias de evaluación de riesgo.
El club de países más industrializados señaló que, para finales de año, los reguladores internacionales deberían elevar los requisitos de capital para los productos financieros complejos que han resultado más arriesgado de lo que se creía.
El comunicado no menciona nada sobre la posible recesión en EEUU anunciada por el FMI, pero reconoce que los riesgos para las perspectivas de la economía "permanecen" debido a la continuada debilidad del mercado de la vivienda en Estados Unidos, a las tensiones de los mercados financieros internacionales, los elevados precios del petróleo y las materias primas y las consecuentes presiones inflacionistas.
El G-7 reiteró su tradicional llamado a China para que permita una apreciación "acelerada" de su moneda, tras indicar que le preocupa el efecto de las recientes fluctuaciones "drásticas" de las divisas principales del mundo sobre la estabilidad económica y financiera.
"Continuamos vigilando los mercados cambiarios estrechamente y cooperaremos como sea apropiado", afirmó.
No obstante, el tema cambiario fue breve en el comunicado emitido al término del encuentro y, en su lugar, los ministros de Economía y gobernadores de los bancos centrales de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Italia, Francia, Alemania y Japón se concentraron en evaluar la crisis financiera internacional.
Reconocieron que la "turbulencia" en los mercados financieros mundiales es "un desafío, y más prolongada" de lo que habían anticipado. Para responder a ella, dijeron apoyar "enérgicamente" el plan elaborado por el llamado Foro de Estabilidad Financiera, que contiene medidas para aumentar la transparencia de los mercados, el control de los principales bancos del mundo y una mejor gestión del riesgo. Además, resaltaron la importancia de la acción coordinada de los bancos centrales para evitar "trastornos" en los mercados.
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