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Esculpiendo sonidos

El lagunero Tomás L-P Cruz y la japonesa Satomi Morimoto experimentan con la fusión de la "latin-music" y los ritmos tradicionales de la cultura nipona. A punto de editar su tercer álbum como ST Fusión, el dúo asegura que su música aporta elementos diferenciadores.
13/abr/08 20:11
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JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

Coincidieron en Londres hace siete años en un máster de música barroca y a partir de aquella etapa académica agruparon su talento y sus vidas en un proyecto que va más allá de una experiencia puramente cultural. Satomi Marimoto y Tomás L-P Cruz son ST Fusión. Él es lagunero y ella nació en Tokio. La suma da como resultado un gusto exquisito por la música que "esculpen", como el artista que ataca el mármol con sus herramientas punzantes y cortantes para atrapar el movimiento que se oculta en el alma de un gélido bloque de carbonato cálcico, con la intención de inventar sonidos hasta dominarlos y, si es posible, incorporarlos a su espectáculo.

"Yo puse el latin-music y ella la sobriedad oriental", argumenta Tomás cuando trata de reconstruir los orígenes de ST Fusión. "Hice el grado medio aquí, me marché al Liceo de Barcelona, más tarde a Madrid y, por último, a Inglaterra, que fue donde se juntaron nuestras vidas", resume el tinerfeño. En su caja musical hay de todo. Un poco de bossa nova, bolero, jazz, tango y, por supuesto, los ritmos tradicionales nipones. "Japón se abre al mundo para coger lo mejor de cada cultura y, en mi caso particular, me siento atraída por los sonidos latinos", explica Morimoto.

Dos discos y "medio"

El dúo, que cobró vida en el Reino Unido, hoy se presenta en los escenarios como un quinteto, aunque la voz cantante la llevan Tomás y Satomi o viceversa. "Seguramente sin ella yo estaría metido en otra historia distinta a la de ST Fusión", advierte Cruz, antes de exaltar la "delicadeza que transmite la voz de su compañera". Y es que primero fueron "vecinos" de aulas, luego aliados en ST Fusión y hoy comparten su perfil artístico con la llegada de un bebé que los ha terminado uniendo un poquito más. La compositora oriental domina, además de su voz, el piano, los teclados y el koto, un instrumento de cuerda con gran arraigo en Japón, a pesar de que procede de China. Tomás, por su parte, descarga su genio sobre el contrabajo, la guitarra, el koto o el syamisen.

Como si de un laboratorio se tratara, Tomás y Satomi empezaron a mezclar sonidos para dar forma a "Occiriental", el primer trabajo discográfico de ST Fusión. "Aquí gustó mucho", recuerda el canario, "pero en Japón encantó. Ella tiene una hermana que toca el piano y tiene un gran recorrido musical en su país, y por ahí puede que se nos abrieran algunas puertas", declara Tomás L-P Cruz sobre su salida al mercado. Más tarde, en el primer cuatrimestre de 2006, presentaron "Diagonal", el segundo álbum de ST Fusión. Satomi grabó un CD en solitario -en la percusión participó Tomás- que refleja en su carátula el título "Orient no KZ" y, a día de hoy, los dos arriman el hombro en el montaje de su tercer disco -a la venta en junio de 2008- en compañía de Miguel Manescau, Juani Cantero y Sergio Díaz. "Los tres son grandes músicos", valora Cruz. "Aquí no falta talento, el problema es otro. Hay barreras que marcan la carrera profesional de un intérprete y que no tienen nada que ver con su formación", precisa Tomás. "No me considero ni mejor ni peor que otro músico, pero trato de huir de lo cutre, de todo aquello que nos venden desde distintas partes del mundo sin tener en cuenta si hay calidad o no, o si existe una base artística. Repito, yo no soy mejor ni peor que nadie, pero tampoco llevo lo que hacemos a un pub o a un recinto en el que sé que no se va a valorar la dimensión real de lo que hacemos", dice Tomás.

"Es algo distinto"

Satomi y Tomás saben que lo que hacen tiene elementos diferenciadores sobre el resto: "Hay cientos de grupos de rock, miles que hacen pop, pero no he encontrado ni uno que estudie y, sobre todo, haga lo que expone ST Fusión. Lo nuestro es diferente, no sé si atrevido, pero sí original. Y lo mejor de todo, gusta", aclara el lagunero. "Tengo amigos muy metidos en lo que es el heavy o el rock duro que vienen a vernos", revela.

Al margen de inventar composiciones de corte vanguardista, la pareja reconoce abiertamente que uno de los secretos para mantener su capacidad creativa a pleno rendimiento está asociada a la movilidad del producto que ofertan a su público. "Somos músicos sin más; lo mismo hace una semana tocamos una pieza de Bach, que hoy (por ayer) venimos al Auditorio a presentar lo que hace ST Fusión, es decir, nosotros viajamos por el mundo para mostrar lo que hacemos pero, a su vez, recogemos las influencias que nos pueden ser útiles", añaden. Junto con su tercer disco, en junio, el grupo se marcha a Brasil para dar media docena de conciertos, alguno de ellos junto al guitarrista y cantautor carioca Toquinho. "Estaremos en actos que se van a organizar para celebrar el primer centenario de la llegada de los primeros inmigrantes japoneses a Sao Paulo", anuncian. Y es que Tomás, al margen de músico, es la cara visible de ST Fusión: "Si nosotros no nos movemos, malo. El productor en Canarias vive alejado del jazz, el tango o el bolero, y únicamente se preocupa por la parte económica, no por la calidad", concluye el lagunero.

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