EN ESTA tierra es muy común tildar, anteceder o sustituir los nombres y apellidos por apelativos personales. Como los indios con "Toro Sentado" o "Lluvia de Otoño". Es una pauta internacional. Los cantantes o "famosos" patentan en letra su marca personal: "Shakira", "Juanes", "Dúrcal", "Madonna", "Chiquetete", "La Veneno"? Los Reyes son conocidos por "El Conquistador", "El Rey Sol", "El Católico", "El Breve"... y, asimismo, los personajes históricos: "El Empecinado", "El Generalísimo", "Barbarroja" o "Patapalo".
Clásicos de mi barrio, con raíz descriptiva, podrían ser "El Bombilla", "El Pulga", "El Pulpo", "El Gordo" o "Boliche", "El Gafa", "El Canario", "El Chopa", "El Rubio", "El Loco", "El Moro", "El Bemba", "Caraculo", "El Teñido", "Cuatro Ojos", "El Flaco", "El Chorizo", "El Jeta", "El Mono", "El Nene", "Pelirrojo", "El Petudo", "Pelopincho", "Pelocuca", "El Rata", "Peque", "El Viga", "El Chato", etc. Hay otros que, siendo también expositivos, no pueden encajarse en una foto física concreta: "El Cartucho", "El Lejía", "El Peseta" (ahora será "El Euro"), "El Vomitado", "Chuski", "El Escopeta", "El Bomba", "Patachula", "Pingapato", "El Veleta", "El Pollo", "Picaflores", "El Moco", "Sandokán", "El Botijo", "El Poto", "Fisco", "El Lechuga", "Mortadelo", "Cheché", "Chucho", "Rosco", etc. Sin tu querer, te pueden endosar el nombrete. Uno que vino a vivir a la calle seis, de profesión representante, cuando se enteró de que allí ponían mote a todo el mundo, contestó: "A mí no, porque no voy a relacionarme con nadie del barrio. Iré de noche y saldré muy temprano, sólo a dormir". Días más tarde, podías oír: "Ay viene El Murciélago".
Los alias son lo mismo, pero policiales. A veces contracciones de tres letras como "Lin", "Mon", "Pek", "Che", "Cri", "Sam" o "San", "Ubi", "Car"?; o de cuatro: "Caco", "Quico", "Cuco", "Pota", "Tano", "Coto", "Toto", "Piti", "Tato", "Rulo", "Fren", "Suso", "Nacho", "Rufo", "Pipi"; o de cinco: "Cacho", "Peta", "Pucho", "Guichi", "Concho", "Chacho", "Chicho", y famosos, como "Xuáncar", "Willy" (en pocas ocasiones, el nombre de guerra coincide plenamente con una parte completa del registro) o, con mi reconocimiento, "Chela".
Si eres de otro sitio, pueden anteponerte "gallego", ruso", "pancho", "maño" o "manito", y si lo asumes, serás uno más de la familia. Casi nunca son insulto puro. Los hay ofensivos, es cierto. A lo mejor, el primer paso del bautismo es malintencionado, pero después, si se asume, se convierte en natural e integrado.
Lo normal, si no eres un personaje con gestas conocidas en la "parroquia" o excesivamente llamativo es que te identifiquen por abreviaciones cariñosas como: "Pepe", "Paco", "Rober", "Nené", "Nacho", "Pipo", "Mingo", "Rufo", "Lolo", "Lolín", "Risto", "Richi", "Tana", "Edu", "Chema", "Ruper"..., o fusiones de nombre compuesto, "Juanma", "Juanjo", "Josema", "Jonú", "Hansi", "Juanra", "Noah", "Juaki". También por diminutivos abreviados "Lito", "Tito", "Nino", "Ñito", "Fito". En estos sentidos los hay de chicas como "Tata", "Tita", "Chona", "Fefa", "Fanfi", "Mili", "Tami", "Cata", "Cande", "Conchi", "Sesé", "Yaya", "Teté", "Yoli"..., o mismo "La Choni", "Coco", "Chuchi", "La Chunga", "Chita", "La Zorra", "Fuchi", "Chatunga", "La Moño", "La Loca", etc. Igual. Deportivos, como "Shumaker", "Shuster", "Ronaldo" (pero Cristiano), "Kaká", "Etoo" (en fútbol infantil hay muchos)?; cinematográficos como "Chanquete", "El Duque"; religiosos, como "Bin Laden", o cachondos como "Y tal y tal", o "Mr. Proper".
En general, se puede anteponer cualquier definición de flash. En los bares, a los que "se empapan mucho" los clasifican como "El Ron Miel". "El Pedo", "El Sol y Sombra", "El Trinca" o el "Medio Whisky", que penaba, "noche sí, noche no" por "debajo casa" a la una de la mañana, gritando "canario despierta". En cada profesión puede surgir tu apodo y puede ser fijo "pa'toda la vida", o mutable, como la edad. "El Frutero", "El Panadero", "El Seguritas", "El Maestro", "El Carnicero", "El Licenciado", "El Abogado", "El Pescadero", "El Pasante", "El Matasanos"? En la lucha canaria se antecede con "El Puntal", "El Faro", "El Pollito" o "El Volquete".
Puedes tener dos o tres, a veces combinados, "Tino el Pitiguay", "Josito el Negro", "Fanfi el Perrachica", "Sisí la Fulera", o de nueva hornada como "Kevin Kostner", y dependiendo de entornos, posiblemente sustitutivos. En casa eres "El Niño", en la calle, para el padre de tu novia, "El Pulpo", y en el trabajo de chófer, "Fernando Alonso" (no te van a renovar). Hay muchísimas y variadísimas chapas o divisas personales en toda la geografía de las islas, porque la imaginativa popular fue y es inagotable. Su mera mención es un repaso a la idiosincrasia de las islas. Conocimos "El Talento", que jugó en el Barcelona, a "El Huevo" o a "Juan el Foca" en El Toscal; "El Palero", "Hacha", "El Serrucho" o al virtuoso "El Viruta" .
Seguro que me olvido de miles y conste que trato de obviar las bastas. Sólo significar que en abundantes casos es de prestigio, orgullo y leyenda tener un buen nombrete e incluso las que se consideran "clases altas" de la sociedad presumen de ello. Por ejemplo, "Pitita". Un, dos, tres, responda otra vez.
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