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Zapatero mantiene el "núcleo duro"

Confía en el titular de Interior, en Solbes y en Fernández de la Vega para recomponer relaciones con el PP. Bermejo tendrá que modernizar la Justicia, pero será Alonso quien negociará las reformas legales con la oposición.
13/abr/08 20:11
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COLPISA, Madrid

José Luis Rodríguez Zapatero quería mantener intacto el "núcleo duro" del Gobierno, pero casi no lo consigue. El jefe del Ejecutivo admitió ayer que le supuso un "gran esfuerzo" convencer a Alfredo Pérez Rubalcaba de que siguiera al frente del ministerio del Interior. Fueron largas horas de negociación hasta que el veterano político dijo "sí".

El líder del PSOE reconoció ayer que le hubiera resultado válido en "cualquier área", pero se empeñó en mantenerlo al frente de un departamento clave en todas las legislaturas y muy relevante en ésta, en la que los socialistas aspiran a recomponer las maltrechas relaciones con el Partido Popular en materia antiterrorista.

Pérez Rubalcaba es, junto a la vicepresidenta primera Fernández de la Vega, el único miembro del Gobierno que en la legislatura pasada sirvió al presidente de parapeto político. En el PSOE son muchas las voces que han criticado el ensimismamiento de los ministros en sus propias tareas y la falta de implicación con el debate global. Zapatero negó ayer la mayor y aseguró que siempre se ha sentido "arropado por los ministros". Tanto como por el partido.

El lamento del "aparato" sigue siendo aplicable al actual gabinete, que no ha incorporado a ningún nuevo "peso pesado" salvo Celestino Corbacho, bregado en el mundo municipal, pero sin trayectoria aún en el debate nacional. El jefe del Ejecutivo se mostró, aún así, "muy satisfecho" con su obra. "En mi opinión este gabinete tiene fuerza política y una notable capacidad de gestión", defendió. Lo previsible es, en todo caso, que las voces del Gobierno vuelvan a ser las mimas e incluso que haya una menos, porque el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, callará más.

El ex fiscal jefe de Madrid fue reclamado por Zapatero en un momento de máxima tensión con el PP para sustituir a Juan Fernando López Aguilar, al que en el partido muchos acusaban de tener la piel "demasiado fina" para hacer frente a la batalla campal en la que se convirtió el ámbito de la Justicia en la pasada legislatura. Ahora que el presidente ha iniciado un viraje político para acercarse al primer partido de la oposición también en este terreno, se espera que Fernández Bermejo se centre en asuntos internos del ministerio.

Rodríguez Zapatero subrayó que de la negociación política con el PP, necesaria para renovar el CGPJ y para sacar adelante las reformas procesales y demás leyes encaminadas a modernizar de la Justicia, se ocupará el portavoz del grupo parlamentario, José Antonio Alonso, hombre de perfil moderado y de su total confianza.

Solbes, por su parte, tendrá que buscar el concierto para un nuevo sistema de financiación autonómica. Y el titular de Exteriores, Moratinos, la complicidad de los populares en la preparación de la presidencia española de la UE.

El entendimiento del vicepresidente económico con el PP no tendría por qué resultar difícil ahora que Rodríguez Zapatero ha decidido prescindir de las ataduras de un pacto de legislatura con los nacionalistas. Sobre todo, porque Solbes, que se declara socialdemócrata liberal, fue el primero en torcer el gesto ante las demandas de mayor inversión y financiación asociadas al Estatuto de Cataluña o de Andalucía.

Varias fuerzas minoritarias coinciden, además, en que el nuevo gabinete se acerca al centro derecha. Lo cierto es que al irse Caldera se marcha el último ideólogo de la "nueva vía" socialista que quedaba en el equipo gubernamental.

Medidas económicas

Pedro Solbes, poco partidario de fórmulas innovadoras o soluciones "mágicas", Solbes tiene ya preparada una batería de medidas para el primer consejo de ministros "serio" del nuevo Ejecutivo, que incluiría la implementación de la prometida deducción fiscal de 400 euros y el anunciado plan de recolocación de los trabajadores en paro, entre otras actuaciones. Solbes, que mantendrá a David Vegara como secretario de Estado de Economía y a Carlos Ocaña de Ha-cienda, prefiere esperar a comprobar sus resultados antes de emprender acciones de mayor calado, que quedarán aparcadas para otoño.

El principal reto de este ejercicio volverán a ser los Presupuestos de 2009, un proyecto cada vez más complejo al tener que encajar los compromisos de gasto contraídos por el presidente del Gobierno con la necesidad de recabar más apoyos parlamentarios y, al mismo tiempo, afrontar una segura reducción de los ingresos públicos por culpa de la desaceleración económica, lo que puede provocar que la "hucha" del superávit desaparezca a finales del año próximo. Ahí tendrá que lidiar con sus colegas del área económica aunque, a la vista de los nuevos nombramientos, es probable que tenga menos problemas que en años anteriores.

Industria, Comercio y Turismo suele ser un departamento de poco gasto, pese a que el agujero de la balanza de pagos, sobre todo del saldo comercial, obligaría a fomentar más las exportaciones y realizar apuestas mucho más firmes por la productividad. Por ello, no se prevén problemas especiales con Sebastián.

Tampoco debería haberlos con Magdalena Álvarez, que repite en Fomento contra y que esta vez, por mor de la difícil coyuntura económica, sí recibirá un fuerte apoyo financiero para licitar más obra pública que palie, al menos en parte, la crisis del sector inmobiliario.

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