EFE, Bagdad
Al menos tres personas murieron ayer y otras siete resultaron heridas por la explosión de un cohete Katiusha junto al hotel Palestina, en el centro de Bagdad.
Al parecer, el proyectil cayó en un área cercana al hotel en la plaza Firdus, una de las principales arterias comerciales de la ciudad, donde se encontraba la estatua de Sadam Husein derribada por iraquíes y soldados estadounidenses tras el derrocamiento del régimen.
El cohete también provocó importantes daños materiales al edificio del hotel, que alberga habitualmente a periodistas y hombres de negocio extranjeros, donde hace cinco años falleció el reportero gráfico español José Couso, por el disparo de un tanque estadounidense.
Apenas unas horas antes, doce supuestos milicianos chiíes murieron en dos ataques aéreos de un avión estadounidense y un helicóptero británico en la barriada chií de Ciudad Sadr, en Bagdad, y en Basora.
Según informa el ejército norteamericano a través de un comunicado, un avión no tripulado de EEUU acabó con la vida de seis "criminales fuertemente armados" cuando el aparato detectó a un grupo de hombres con morteros y lanzagranadas en el norte de Ciudad Sadr.
Mientras, en Basora, un helicóptero británico mató a otros seis presuntos milicianos tras disparar contra ellos en apoyo de unidades del Ejército iraquí en el barrio de Hayaniya.
A primera hora de la mañana, un destacamento de soldados iraquíes descubrió una fosa común en una casa en Mahmudiya, a 30 kilómetros de Bagdad, en la que hay enterrados más de 30 cadáveres, probablemente desde hace más de un año, según informó el mando militar estadounidense.
Por otro lado, el director de la oficina del clérigo chií Muqtada al Sadr en Nayaf, el jeque Riad al Nuri, fue asesinado ayer por un grupo de desconocidos.
Los presuntos asesinos, que escaparon del lugar del crimen, tendieron una emboscada a Nuri en su casa, en el este de esta ciudad santa chií, y dispararon contra el asesor de Sadr, que murió al instante. Mientras, las autoridades iraquiés, que han expresado su temor a que este asesinato desate una ola de violencia interchií similar a la que ha azotado las ciudades del sur de Irak recientemente, decretaron de manera inmediata el toque de queda indefinido.
Los "sadristas" acusaron inmediatamente al Gobierno de Nuri al Maliki de estar detrás del asesinato.
El propio Muqtada al Sadr acusó ayer a EEUU y al Gobierno iraquí del asesinato de Riad al Nuri, según un comunicado en el que asegura que "no olvidará la sangre" de Nuri, uno de sus más estrechos colaboradores. Sin embargo, el clérigo chií instó a sus seguidores a tener paciencia y mantener la calma, a la vez que ordenó una investigación propia del asesinato, en paralelo a la que llevan a cabo las autoridades iraquíes. Finalmente, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, condenó el incidente, que calificó como una "acción brutal".
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