M. GÓMEZ, S/C de Tenerife
Han pasado quince días desde que, forzado por la marcha de Juan Fernando López Aguilar, el Grupo parlamentario Socialista acometiera la reestructuración que ha llevado a Blas Trujillo a ocupar la portavocía de la formación en la Cámara. Saludado como el representante de una supuesta línea moderada del PSC-PSOE, Trujillo advierte de que no existen motivos para modificar la labor opositora del grupo y reivindica a su partido como "única alternativa" al pacto CC-PP.
-¿Qué aportará Blas Trujillo como portavoz al trabajo opositor de los socialistas canarios?
-No hay dos personas que, aun diciendo lo mismo, lo digan de la misma manera. Pero la línea de trabajo del grupo está clara, sobre todo a la vista de los desaciertos del Gobierno. Hoy mismo (por el jueves) hemos tratado la auditoría del servicio de cirugía cardíaca del HUC y hemos visto cómo el PSOE ofrecía diálogo al Gobierno para aclarar la situación y ha sido respondido con una agresión y un demencial anuncio de una supuesta querella contra un miembro del grupo. Ante este comportamiento de un gobierno que los canarios rechazan, la única alternativa somos nosotros. Es evidente, entonces, qué línea opositora marcará el PSC: fiscalización y planteamiento de alternativas.
-¿No es inevitable que un acercamiento de CC a Zapatero en Madrid termine relajando la oposición del PSOE en Canarias?
-Son cosas distintas. Una es el deseable escenario de colaboración entre los gobiernos de Canarias y España y, por lo tanto, la rectificación en toda regla del trabajo que ha venido haciendo hasta ahora el nuevo presidente. Otra es que ese escenario de entendimiento vaya a significar menoscabo de la tarea de fiscalización de los socialistas canarios. No hay ningún elemento para cambiar ni en intensidad ni en contenido nuestro discurso.
-El presidente de su grupo ha trazado un paralelismo entre la situación actual y la de 2004, poco antes de que el PP fuera expulsado del Gobierno regional.
-Existe una diferencia importante. En la legislatura anterior había un sinfín de asuntos que exigían el entendimiento con el Gobierno central. La singladura de la legislatura pasada empezó con un Gobierno cuyo comportamiento era similar al que ha tenido en estos ocho meses el de Paulino Rivero: la absoluta confrontación. Claro, hubo un momento en que el presidente se dio cuenta de que era imposible entenderse con el Gobierno de España teniendo de socio a quienes tenían como único "leitmotiv" confrontar con quien era el elemento clave para solucionar los asuntos. El presidente se quitó ese lastre y nosotros apoyamos desde fuera. Ahora hay matices muy claros. Ya nosotros hemos anunciado que una ruptura del actual pacto no va a conllevar en modo alguno que el principal grupo de la Cámara apoye a un gobierno en minoría de CC. Ese escenario lo pueden dar absolutamente por descartado. Ahora incluso estamos observando algún giro del propio Gobierno de Canarias con los hechos que están pasando en las Cortes. En CC ha habido, incluso, una especie de triple salto mortal en el sentido de pasar de culpabilizar a Zapatero de todos los males de Canarias a una situación en la que se ha llegado a hablar, incluso, de un apoyo sin condiciones, que han tenido que matizar porque era muy exagerado. El PP también ha utilizado una posición que no es la de antes y dice entender el entendimiento con el Ejecutivo central. Pero es que le va la vida en ello.
-¿Hay "juanfernandistas" y "saavedristas dentro del PSC?
-Conozco a pocos no saavedristas. Una de las personas que más se ha esmerado en impulsar, desde el primer momento y hasta hoy, la carrera política de López Aguilar ha sido Jerónimo Saavedra, que es de las personas que más alta estima tiene por él. Esa división es absolutamente ficticia. Además, nadie pone en cuestión el liderazgo de Aguilar, no sólo dentro del partido, sino en la sociedad canaria.
-¿Puede garantizar que López Aguilar seguirá siendo secretario general de los socialistas canarios?
-Eso no está en ninguna discusión. Sobra dar vueltas a un falso debate.
MORATORIA
"No hagamos debates extraños"
El considerable retraso en la aprobación de la nueva ley trianual que establece las excepciones a la moratoria turística y el anuncio, por parte del Gobierno, de que el texto será remitido próximamente al Parlamento han reavivado el debate sobre el contenido de esta nueva moratoria. Sin embargo, Blas Trujillo aconseja no plantear "debates extraños". De esta forma, el nuevo portavoz de los socialistas en la Cámara regional llama la atención sobre el hecho de que, en la actualidad, la inversión en el sector turístico está "un tanto retraída", por lo que no resulta conveniente "ponernos a discutir como si fuéramos a frenar una invasión de inversiones". Trujillo denuncia, además, que actualmente se produce una situación de inseguridad jurídica, atribuible a los "mensajes equívocos" que envía el Ejecutivo y a la falta de desarrollo de las normas derivadas de las Directrices, caso de los planes territoriales especiales. "Hay municipios turísticos que no tienen sus propios planes de ordenación e islas enteras que aún están tramitando sus planes insulares", dice. Asimismo, el diputado grancanario recalca la importancia de actuar sobre la oferta turística que se ha quedado "fuera de los estándares de calidad que exige la competencia con otros destinos" para volver a "ponerla en valor".
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