EL DÍA, S/C de Tenerife
Estudios recientes reflejan la existencia de una correlación entre las personas que trabajan de noche y una mayor incidencia del cáncer, basándose en las investigaciones hechas por el epidemiólogo y profesor de la Universidad de Connecticut, Richard Stevens, que en 1987, ya sugería un vínculo entre la luz por la noche y el cáncer del seno, debido al rápido aumento de cáncer de mama que detectó, a principios de los años 30, entre las trabajadoras de sociedades industrializadas, en las que se trabajaba con horario nocturno.
Esta idea fue considerada alocada en su momento, pero este hecho se ha visto corroborado con el paso de los años, ya que ahora nuevos estudios demuestran que las personas que trabajan de noche tienen una mayor incidencia de cáncer de próstata.
Carmen Marrero, secretaria de Salud Laboral de Comisiones Obreras (CCOO) en Canarias, aclara que los científicos sospechan que el trabajo de noche es peligroso porque la luz limita la producción de melatonina (hormona que impide la creación de tumores), por lo que normalmente se produce por la noche.
Así que los que trabajan de noche (con luz artificial) pueden tener niveles más bajos de dicha hormona, teniendo más posibilidades de desarrollar cualquier tipo de cáncer.
De hecho, la Agencia Internacional de Investigaciones de Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud, ha clasificado los trabajos de horas irregulares como "probablemente cancerígeno", lo que coloca dicha actividad en la misma categoría que los esteroides anabólicos, la radiación ultravioleta y los gases generados por los motores de diésel.
El Gabinete de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO Canarias apuesta por reducir al mínimo el número de tareas a desempeñar en horario nocturno, así como su complejidad.
Además los turnos nocturnos siempre deberían ser más cortos que los diurnos, y con mayor número de descansos.
Muchos expertos coinciden en la necesidad de una siesta nocturna de media hora, que se realizaría preferiblemente sobre las tres de la madrugada.
La empresa también debería facilitar comida caliente y equilibrada durante este turno, e instalar espacios adecuados y prever el tiempo suficiente durante la jornada laboral para comer.
Marrero recuerda que es imprescindible consultar a los trabajadores antes de diseñar estos turnos; y que según la ley 31/95 de prevención de riegos laborales no pueden trabajar por la noche ni embarazadas ni madres lactantes, ni cualquier otro trabajador al que se le reconozcan problemas de salud ligados con el trabajo nocturno. Además, la OIT recomienda que a partir de los 40 años de edad el trabajo nocturno continuado sea voluntario.
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