EL DÍA, La Laguna
El próximo sábado, 12 de abril, en la iglesia de la Concepción, en Santa Cruz de Tenerife, será ordenado presbítero el jesuita David Fagundo Trujillo. La celebración será presidida por el obispo, Bernardo Álvarez, y dará comienzo a las 11:30 horas.
Se da la circunstancia de que David fue monaguillo del que hoy es Obispo Nivariense, cuando comenzaba su vida sacerdotal en Agulo y Hermigua, en la isla de La Gomera.
David, de 37 años, es natural de La Laguna, aunque su familia procede de Hermigua, en La Gomera. En la actualidad estudia cuarto de Teología en la Facultad de Granada. El actual diácono -que fuera ordenado como tal en Sevilla, el 14 de abril del año pasado- es el segundo de cuatro hermanos.
Ante su ordenación en la parroquia de La Concepción, David ha comentado que se encuentra muy feliz y deseoso de vivir este paso tan importante en su tierra. "Me llena de orgullo -comenta el futuro sacerdote- saber que voy a estar acompañado de tanta gente que me conoce y que me va a apoyar personal y espiritualmente. Además, la parroquia de La Concepción, en Santa Cruz de Tenerife, es muy querida por la compañía".
La trayectoria de David en la Compañía de Jesús lo ha llevado por varios colegios y facultades de la geografía peninsular. En 1999 inicia su formación al sacerdocio en el noviciado de Valladolid, y posteriormente es enviado a cursar dos años de Filosofía en Salamanca.
Antes de estudiar Teología en la misma Universidad Pontificia, trabaja un año en el colegio que los Jesuitas tienen en Málaga. Después de estos nueve años, espera, si Dios quiere, ser destinado a trabajar. "El destino será alguna zona -indica el jesuita- en donde tengamos comunidad. Tenerife está claro que no va a ser, ya que, como sabemos, la comunidad que teníamos en Tenerife se tuvo que cerrar hace algunos años".
La vida de fe de este joven comienza desde muy niño en La Laguna y La Gomera. Allí, según expresa, su abuela jugó un papel esencial.
"A ella le debo mi fe. Ella fue quien me transmitió a Dios durante mi vida en Hermigua. Además, he de decir, como anécdota curiosa, que en este pueblo fui monaguillo de don Bernardo Álvarez". El propio prelado recuerda el servicio que prestaba David durante los periodos vacacionales en la isla colombina.
Como un universitario más, involucrado en la vida social y eclesial, colaborando en la delegación de misiones del Obispado, estudia la carrera de Derecho, "interpelándome -dice- al concluirla qué hacer con mi vida. Me planteé el hecho de ser religioso o ayudar a los demás. En esa búsqueda entré en contacto con la Compañía de Jesús a través de la Pastoral Universitaria y, a partir de ahí, comencé mi relación con la compañía".
Su ilusión ante la próxima ordenación en Tenerife no se oculta: "Para mí es una alegría inmensa el que puedan ser testigos de este paso que doy, de querer ser sacerdote del Señor y de servir a mis hermanos".
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