AGENCIAS, Pekín/Madrid
La Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO), reunida en Pekín, acordó ayer rechazar un boicot a los Juegos Olímpicos en la capital china y promovió una polémica resolución que finalmente no incluyó una mención al Tíbet y su conflicto con China. Aunque la ACNO integró en un primer momento en su declaración oficial sobre los Juegos de Pekín una referencia explícita al Tíbet, tras un intenso debate decidió eliminar el término, para no ser acusada de intromisión.
"En la primera versión del texto mencionábamos el Tíbet. Sin embargo, ha habido algunas modificaciones al considerar que era una injerencia en los asuntos internos de un país, así que he modificado el texto que había preparado y ya no se menciona el Tíbet", explicó el presidente de la ACNO, el mexicano Mario Vázquez Raña.
No obstante, el máximo dirigente de la asociación negó que la retirada de la mención a la región autónoma, que provocó las protestas de varios países europeos, se produjese ante las presiones recibidas por parte del comité organizador de los Juegos de Pekín.
En la primera versión, la ACNO hacía un llamamiento a "una resolución justa y razonable del conflicto interior que afecta a la región del Tíbet".
Vázquez Raña no quiso precisar quién se había opuesto a la mención explícita del Tíbet, indicando que el asunto había sido debatido entre 700 miembros de la ACNO.
"Si no queremos que la política se meta con nosotros, debemos ser respetuosos con la política y los políticos", se limitó a comentar el representante de la asociación, que calificó como "un error" haber incluido en la versión inicial de la declaración olímpica la palabra "Tíbet".
La ACNO también mostró su respaldo a los Juegos de Pekín en su resolución, ya que, según Vázquez Raña, "la consulta a los 205 Comités Olímpicos presentes o representados no dio ninguna indicación para no apoyar los Juegos". "Podemos decir que existe una única filosofía: es bueno para China y también para los chinos", declaró el dirigente mexicano, que también es vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI).
Pekín será en los próximos días escenario del encuentro de la Comisión Ejecutiva del COI, que deberá centrarse en la campaña de protestas contra los Juegos, que ha amenazado con modificar o suprimir el recorrido de la llama olímpica.
Los derechos humanos y la represión en Tíbet son los dos grandes motivos de las protestas contra los Juegos, aunque hasta el momento el COI y su presidente, Jacques Rogge, han optado por mantener el principio de neutralidad política para no abordar estas cuestiones. En principio, Rogge tiene previsto hablar hoy del respeto a la Carta Olímpica, en una reunión conjunta entre la Comisión Ejecutiva del COI y la ACNO.
Llamamiento de la UE
Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Hans Gert Poettering, sí se pronunció ayer sobre el conflicto de Tíbet e hizo un llamamiento a los líderes de la Unión Europea para que no asistan a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos a menos que China inicie conversaciones con el Dalai Lama. "Pedimos a los gobiernos de los países de la Unión Europea que acuerden una política común para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos del 8 de agosto", dijo Poettering al canal de televisión alemán N24.
"Eso significa que si el Gobierno chino no invita al Dalai Lama a dialogar, entonces el Parlamento Europeo cree que los líderes políticos no deben participar en la ceremonia", agregó el presidente del Parlamento comunitario, que precisó, en cambio, que no estaba de acuerdo en boicotear la totalidad de la competición.
Juan Antonio Samaranch Salisachs, único miembro español del COI, expresó ayer su preocupación por "los ataques y la violencia" contra la llama olímpica y dijo que "lo importante en Pekín serán los atletas y no los políticos" ante el boicoteo anunciado por algunos líderes.
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