PUBLICÓ este diario, el pasado 5 de abril, un "gongo" que, bajo el encabezamiento de "Hombre y mujer los creó", ha puesto los puntos sobre las íes, en relación con la próxima imposición por parte del Gobierno de la asignatura Educación para la ciudadanía.
Manifiesta Humberto, su autor, que con motivo de su reencuentro con su familia y de su compromiso personal con la Iglesia católica, a la que considera su madre, se ve obligado a salir al paso en medio del "debate" suscitado.
Expresa su disconformidad con la preocupación del Gobierno por dirigir la vida de las personas, y, sin embargo, haciendo valer que vivamos en un estado aconfesional, se abre la puerta para otras culturas religiosas. Sigue afirmando seguidamente que el PSOE trajo el divorcio exprés, el registro de parejas de hecho, la adopción para cualquier "unión de dos", hasta culminar con la equiparación entre los lazos de dos homosexuales al rango de matrimonio, todo ello aderezado como consta en el nuevo libro de familia, donde ya no hay marido y mujer sino cónyuge uno y dos, por cuestiones obvias.
Termina Humberto afirmando que los homosexuales tienen sitio en la Iglesia, como el soltero o casado, con castidad y fidelidad, recomendando a ZP que desista de adoctrinar a las nuevas generaciones con unas clases en las que se da como normal el "matrimonio" gay, y que se centre en su alianza de civilizaciones sin promover la degeneración.
Valiente artículo, iluminador y orientador para nuestras familias, sumidas en un mar de confusiones, que está dando lugar a la agresividad tanto en colegios, como en hogares, que tal vez tenga su origen en los continuos mensajes y escenas sobre violencia, y en el deterioro social por ausencia de principios, unos principios que son fundamentales para la pacífica convivencia.
No vale esconder la cabeza como el avestruz y no querer ver los peligros que acechan a nuestras nuevas generaciones. Al contrario, es tiempo de tomar las medidas necesarias para una sana educación de nuestros jóvenes. Jóvenes que al no ver un futuro que les permita trabajar, tener vivienda y formar familia, desembocan no solo en el "botellón", sino también en la droga, el delito, y la violencia que anida incluso dentro del propio hogar, algo que, más tarde o más temprano, a todos nos puede tocar, sufriéndolo en carne propia.
Es tiempo de que los medios de comunicación se dediquen a dar a conocer las numerosas actividades e iniciativas que hoy funcionan en nuestro país, que son auténticos mensajeros y constructores de paz. Como me decía un amigo, hoy es noticia el amo que mordió en la oreja a su perro y no los miles de amos que los cuidan generosamente.
Es tiempo de que los que intentamos vivir honradamente, no sólo lo demostremos con obras sino además expresándolo públicamente, como bien lo demuestra el gongo de Humberto Gonar.
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