Y NO ES PARA MENOS. Sin conocer aún el resultado de la investidura de Rodríguez Zapatero, que se producirá mañana, viernes, ni la posición final que adoptará Coalición Canaria (CC), sí nos arrastra a escribir este comentario la decisión de CC de aplaudir las palabras del aspirante a presidente del Gobierno español. Vaya de antemano que creemos en la eficacia de la diputada nacionalista Ana Oramas, pero su voto en esta sesión habrá de valorarse precisamente por la claridad del mensaje nacionalista que permanezca en la memoria del Congreso, que desde nuestro punto de vista debe ser inequívoco, que no genere dudas ni aplazamientos estériles.
El pensamiento de EL DÍA, que es fruto de las aspiraciones de numerosas comunicaciones de lectores, televidentes, radioyentes e internautas, no tiene su propósito en apoyar más de lo mismo -léase más autonomía, más peticiones a la metrópoli, más estatuto, etc.-. Ya está bien de perder el tiempo y la vida pagando a majaderos políticos que no hacen nada por Tenerife y que conducen la situación a una realidad incontestable: el PP y el PSOE constituyen, de facto, un virreinato de España en las Islas; eso sí, instalados en Canaria, la tercera isla, a la que sirven con la inestimable colaboracón de algunos de aquí, traidores estrábicos que no saben dónde miran.
Y si esto último que hemos escrito no se lo creen, hagamos un repaso didáctico. ¿Qué isla es la que mayores inversiones en infraestructuras ha concentrado en las legislaturas de Manuel Hermoso y Adán Martín, mientras que Tenerife suspiraba por un exiguo convenio de carreteras, aún sin cerrar el anillo insular? Y otra pregunta, ¿cuál fue el rédito político por apoyar a la tercera isla, Canaria? Pues ni más ni menos que la desaparición de CC y el nacimiento de NC -nunca nos aclaran si es Nueva Canarias o Nueva Gran Canaria, que es su nombre completo, aunque suponemos que por las inversiones captadas lo de "nueva" queda claro-.
Volviendo a la investidura de Zapatero, no compartimos lo que Oramas reclama para las Islas. No, rotundamente, no. Canarias no es la frontera sur de Europa, ese papel, digno donde los haya, le corresponde a Cádiz, que es donde acaba el territorio continental; Canarias es un archipiélago, no una región, y no necesitamos mayores cotas de autonomía, sino la SOBERANÍA -a ver si en altas se enteran-, y por ahí debe ir el trabajo de los nacionalistas. No se deben consumir esfuerzos en peticiones plañideras, ¿no son suficientes más de 500 años para reclamar lo que injustamente nos fue arrebatado por la fuerza de las armas?
De no ser así, lo que defiendan Oramas y Perestelo en el Congreso será estéril, será más de lo mismo. Canarias necesita lo que le corresponde en justicia: su libertad administrativa y política, sin sumisiones ni dependencias al virreinato de Las Palmas. Y como queda muchísimo trabajo por hacer, lo conveniente es no marear la perdiz y centrarse en los objetivos claros, que pasan por el tránsito hacia la descolonización -una vía que pudiera ser un estatuto de Estado Libre Asociado-, el sostenimiento de los lazos con España y Europa, pero en calidad de país soberano, y el objetivo de 2010 fijado por la ONU.
Esperemos que en el "púlpito" del Parlamento se pida la libertad de y para estas Islas, condición que el cristianismo reconoce a todos los seres humanos.
¿Por qué no se inicia ya nuestra emancipación? ¿Alguien puede condenar a un pueblo por exigir su soberanía? ¿O es que sigue vigente la "dominación romana"? ¿Habrá que esperar por un mesías? ¿Por qué nuestros políticos ignoran que vivimos en el siglo XXI y que cada pueblo puede y debe decidir su propio destino? ¿Por qué esta opresión y dependencia política y administrativa? ¿Qué miedos? O, lo que es peor, ¿qué se oculta para no dar un paso adelante y reclamar lo que en justicia nunca nos debió ser arrebatado, nuestra libertad? Díganlo nuestro representantes nacionalistas: ¿cuál es la estrategia? ¿cuál es el fin que persiguen? Un estatuto transición -pacífica, para los miopes- es una cuestión inaplazable.
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Recomendamos a nuestros lectores la lectura del artículo de Ricardo Peytaví que recoge esta misma página. Léanlo; es una delicia de narración y pensamiento político. Si España está denigrada en Europa por culpa de gobernantes como Zapatero o de líderes de la oposición como Rajoy, ¿qué significa un Archipiélago y sus habitantes, "territorio español", situados a unos 2.000 y tantos kilómetros de Europa?
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