O. GONZÁLEZ, S/C de Tenerife
Sabedor de la debilidad que atraviesa tras la elecciones del 9 de marzo el nacionalismo canario, el portavoz del grupo parlamentario y secretario de Organización de Coalición Canaria (CC), José Miguel Barragán, se muestra prudente a la hora de hablar de una hipotética unión de todas las fuerzas nacionalistas del Archipiélago, incluida Nueva Canarias (NC). Las palabras "diálogo" y "consenso" marcan ahora la hoja de ruta de un partido, CC, que culminará en noviembre la mayor renovación de su historia. Sobre las relaciones de su formación con el PSOE en el Parlamento afirma que "no espera" grandes cambios.
-Confirmada la salida de Juan Fernando López Aguilar de la política canaria, ¿cómo transcurrirá el debate parlamentario?
-Por ahora, lo veo con incertidumbre y con recelo. No creo que sea un tema de si sale o no sale López Aguilar de la política canaria. Creo firmemente que es la estrategia del PSC, y por tanto no espero grandes cambios en esa cuestión. Es verdad que las personas pueden expresar esas políticas de forma distinta, pero entre la expresión de la política y la estrategia política yo creo que el PSOE no va a cambiar y va a seguir haciendo un ataque incisivo a todo lo que haga el Gobierno.
-¿Temen que el propio Aguilar tenga algún cargo de responsabilidad que pueda afectar a Canarias?
-Nosotros no podemos temer que el PSOE pueda poner a un canario al frente de un ministerio o en cualquier otra responsabilidad. No podemos estar en ese tipo de juegos. El PSOE ha decidido traer a López Aguilar y luego llevárselo, y si dentro de su estrategia tiene alguna responsabilidad, pues bienvenida sea. Yo no voy a hacer co-mentarios peyorativos sobre esa posibilidad.
-¿Cuáles son ahora los puntos discordantes y los de mayor acercamiento con el PSOE?
-En Canarias y una vez finalizado el Debate de la Nacionalidad, puntos de encuentro el PSOE no quiere que haya ninguno. No quiere ni pretende que haya ningún tipo de acuerdo. En cuanto a la política de Estado, terminadas las elecciones esperamos que la posición del PSOE cambie y que la influencia por el periodo electoral desaparezca y vuelvan a normalizarse las relaciones de Canarias con el Estado. Pero eso no quita que cuando tengamos que elevar la voz lo hagamos sin ningún tipo de cortapisas, o que si el Estado tiene alguna observación que hacerle al Gobierno de Canarias, pues que también lo diga.
-El voto a favor de José Bono puede abrir una vía de diálogo, pero puede resultar contradictorio con el pacto suscrito en Canarias...
-No tiene nada que ver. Ya hemos gobernado en esa situación en Canarias. En la pasada legislatura empezamos gobernando con el PP en Canarias y apoyando a José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno. De hecho, estuvimos tres años apoyando esa estrategia hasta que se decidió que López Aguilar viniera aquí y marcara un nuevo rumbo de relaciones con Canarias.
-Sin embargo, la legislatura an-terior empezó con un pacto y acabó como acabó...
-El pacto acabó porque el PP en un momento determinado hizo que también su parte en el Gobierno regional entrara dentro de la estrategia del PP cuando no era la estrategia del Ejecutivo. Por eso salió del Gobierno. Hubo un momento en el que esa estrategia del PP en general se intentó que la hicieran pública los consejeros desde el Gobierno y eso no se permitía. En esta ocasión no está ocurriendo así porque toda la estrategia de relaciones Canarias-Estado se está re-duciendo, y por lo tanto es única. Hay una única estrategia, que se enmarca en normalizar las relacio- nes Canarias-Estado.
-Este fin de semana CC ha comenzado un largo proceso de renovación que durará seis meses y que culminará en septiembre. ¿En qué podría derivar ese camino que ha comenzado?
-Lo que hemos dicho es que vamos a escuchar a todos, desde abajo, sobre qué opinión tienen de cómo debe ser un partido como CC en la defensa del nacionalismo del siglo XXI. De qué herramientas se tiene que dotar, cómo tendrían que cambiar sus estatutos para dar respuesta en los próximos años a ese objetivo... También desde el punto de vista programático, sobre qué asuntos tenemos que poner el acento en los próximos años. Des-de el punto de vista ideológico, también queremos saber cuál debería ser nuestra referencia. Vamos a reflexionar sobre cuál debería ser nuestro espectro ideológico. La otra gran pata de este congreso es la unidad con otras fuerzas nacionalistas. Unidad que no tiene por qué ser fusión, pero sí puede ser complementaria en el futuro. Los datos demuestran que si los nacionalistas estamos unidos tenemos fuerza, peso y voz, y que en la medida en que el nacionalismo canario está desunido, pierde fuerza y pierde peso ante el Estado y en el Gobierno de las instituciones canarias. Esa reflexión y esa autocrítica la hemos hecho en CC, por lo tanto estamos dispuestos a buscar todas las vías para el consenso y el diálogo con quien lo quiera, sin poner condiciones. Mientras que otros están poniendo condiciones para el diálogo, nosotros no las estamos poniendo. Ni decimos quién tiene que estar ni quién no tiene que estar como interlocutores en la otra parte de la negociación. Queremos hacer un diálogo franco, abierto y transparente con la sociedad, y si es posible construir un proyecto más fuerte que el que tenemos ahora por separado.
-En el caso de la unidad, el CCN es el que se ha mostrado más partidario de tender un lazo entre la provincia de Las Palmas y la de Tenerife. ¿Podría ser que el CCN se convierta en un partido puente?
-Aquí no hay partidos puentes. El CCN salió de CC y es parte de la división. Todos somos parte de la división y del problema. No creo que en esta fase haya liderazgos y no creo que nadie acepte liderazgos de nadie. Tiene que ser una ne-gociación entre iguales. No vamos a mirar a nadie por encima del hombro. Eso no quiere decir que la actuación del CCN no sea con buena intención, y por lo tanto vamos a estudiar todas las propuestas y todas las sugerencias de trabajo para intentar conseguir el objetivo. Pero no creo que sea bueno que nadie lo intente como líder de una negociación inexistente y que está verde. Prefiero una negociación entre iguales, que to-do el que se siente en la mesa sepa que estamos hablando de tú a tú.
-En este caso, ¿cómo se vería la parte discordante de NC?
-Pues precisamente no nos negamos a sentarnos con NC. No tenemos condiciones para negociar. Y queremos negociar la mis-ma reflexión que vamos a hacer nosotros desde el punto de vista interno.
-Algunas voces han reclamado un mayor liderazgo dentro de CC. ¿Se pueden ver nuevas caras a partir de noviembre?
-Ahora el proyecto de CC lo compone un grupo de gente importante, algunos llevan mucho tiem-po, otros menos, y todos tienen su valía. Pero lo importante no es si una persona vale o no vale. Lo que tenemos que decidir es quiénes están en mejor disposición para afrontar determinadas tareas a partir del congreso de noviembre. Y eso no le quita valor a nadie. Si desaparezco yo, o si desaparecen otras personas, no lo tenemos que afrontar como un ataque personal, sino que hay otras personas que tienen la oportunidad de hacer las cosas y que incluso lo pueden hacer mejor. Por eso no nos planteamos esto como un quítate tú para ponerme yo, sino como una cuestión de ver cuáles son los me-jores valores y cuáles son las mejores personas para llevarlo a cabo. Será un periodo de transición pa-cífico, en el que habrá caras viejas y también muchas caras nuevas.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD