EL ÉXITO del congreso de Centro Canario Nacionalista hay que situarlo en diferentes planos. Uno ha sido el momento elegido para su celebración. Otro, su contenido: las ponencias y nuevas ideas aportadas. Otro, la revalidación del liderazgo de Ignacio González, junto con otros cuadros y dirigentes José Luis Langa, Benito Codina, Luz Marina Socas, Matías Campos, Elisa González, Carmelo Cabrera, o el veterano y siempre joven Lorenzo Olarte, entre otros, y la creación de nuevos mecanismos de participación de afiliados y simpatizantes. Por último, la oportunidad de sentar juntos, "aunque no revueltos", como dijo el propio Ignacio, a delegaciones muy cualificadas de los otros partidos canarios, CC/PNC, NC, y agrupaciones locales de algunos municipios, cuya presencia agradecimos mucho.
El momento era el apropiado para lanzar nuevas ideas e insistir en el llamamiento a la pacificación, reflexión y confluencia de los partidos canarios. Ese es el papel que el CCN puede y debe jugar. Después de las elecciones autonómicas y generales se abre un nuevo ciclo y se necesita ese horizonte de reflexión. Ana Oramas acierta cuando dice que el modelo de Coalición Canaria está agotado. Esta idea se puede y debe extender al conjunto del campo nacionalista. Es el momento de empezar a cambiarlo y, de paso, dar oportunidades a la confluencia y la unidad.
El contenido del congreso ha sido también enriquecedor e interesante. Algunos presuntuosos analistas lo han querido trivializar sin molestarse en conocer esos contenidos. Entre ellos destaca la idea de que las tradiciones regionalistas y autonomistas históricas son básicas para el nacionalismo canario. La idea de canariedad lo resume y explica todo. Nuestras peculiaridades fiscales, económicas y vocación de plataforma logística en el Atlántico se justifican por si mismas. Sin hablar del sentimiento de canariedad. No hacen faltan mayores excesos verbales ni retóricas. Lo que se necesita es mejorarlos y profundizar en ellos. Y defenderlos adecuadamente. La elección directa del presidente de Canarias en lista abierta, la creación de una segunda cámara de carácter territorial formada por representaciones de los Cabildos, dentro de una concepción federalista de Canarias, son otras tantas propuestas que se sitúan en ese horizonte de una mejor y más sólida institucionalización del autogobierno de Canarias.
En materia organizativa hemos establecido la idea de que los candidatos electorales deben someterse a procesos internos de elecciones primarias, en las que participen afiliados y simpatizantes previamente inscritos. Si esto se hace bien, puede ser una oportunidad para mejorar la calidad y preparación de esos candidatos. También se ha dado forma estatutaria a la creación de corrientes internas que respondan a distintas sensibilidades políticas e ideológicas.
El liderazgo de Ignacio González Santiago también fue reconocido. Por unanimidad. Algunos adictos al periodismo de cotilleo creen que el CCN es un partido "familiar" y otras simplificaciones por el estilo. Se equivocan, el CCN es un partido con muchos afiliados y dirigentes, que pagan sus cuotas, y que trabajan por un proyecto común con la mayor generosidad. Ignacio es uno más, pero un trabajador infatigable, y un animador excelente cuando a otros nos flaquea el ánimo, aunque, como dijera en el congreso Rafael de León, presidente del partido en Lanzarote, todos somos buenos corredores de fondo. Por eso está más que justificado su reelección como presidente federal del partido. Lo dicho, un éxito de congreso, con las miras puestas en las elecciones locales, insulares y autonómicas del año 2011.
* Responsable de la ponencia política aprobada por el congreso del CCN
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