EL DÍA/EFE, Tfe./Washington
"La actual turbulencia financiera no es una mera circunstancia relacionada con la liquidez sino más bien un reflejo de fragilidades fundamentales en los balances y de una capitalización deficiente, y eso significa que los efectos van a ser más amplios, profundos y prolongados", así lo aseguró ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI), que advierte de que existe el riesgo real de que se produzca una retracción mundial del crédito.
En su informe semestral sobre la estabilidad de los mercados financieros, divulgado ayer en Washington, el FMI subraya que
"los países industriales donde los precios de la vivienda están inflados en relación con los parámetros fundamentales de la economía o donde los balances de las empresas o los hogares soportan más presión, también están expuestos a riesgos". Una de esas naciones es España, donde el FMI insiste en que las casas están sobrevaloradas en entre un 15% y un 20%.
Los expertos del FMI dan por hecho que la crisis financiera podría intensificarse con nuevos perjuicios para los bancos que poseen valores de EEUU, donde las pérdidas potenciales ascienden a casi 1 billón de dólares, según sus cálculos.
"Los mercados financieros permanecen bajo una tensión considerable, agudizada ahora por el empeoramiento del entorno macroeconómico, la capitalización deficiente de las instituciones y un desapalancamiento generalizado", afirma el informe.
Lo que, según los analistas, viene a decir es que el crecimiento económico se ha resentido de las turbulencias financieras, los bancos carecen de efectivo y el crédito se ha evaporado.
Los bancos, en "apuros"
El FMI hizo una llamada expresa a los Gobiernos para que actúen "de inmediato para mitigar los riesgos de un ajuste aún más penoso".
Les instó a ejercer una supervisión más intensa de las cuentas de los bancos y prepararse para intervenirlos, si fuera necesario. En Estados Unidos, el Fondo estima que la bajada de los precios de la vivienda y el aumento de la morosidad podrían generar unas pérdidas de 565.000 millones de dólares. Sumados los perjuicios en otros tipos de préstamos, las pérdidas potenciales ascienden a 945.000 millones, según sus cálculos.
El informe destaca que la gangrena que surgió en los préstamos de alto riesgo ( "subprime") se ha extendido ya a hipotecas de calidad, a créditos al consumo y a las empresas. Del mismo modo, se ha contagiado a bancos fuera de Estados Unidos.
El Fondo considera que la situación que atraviesa la economía mundial es fruto de una "falla colectiva" a la hora de estimar el nivel de endeudamiento de los bancos. Erraron, a su juicio, las agencias reguladoras, con la Reserva Federal a la cabeza, se sobre-entiende, pues la supervisión financiera estuvo "a la zaga" de los nuevos productos del mercado.
Sin el freno del ojo público, los bancos y los inversores asumieron riesgos excesivos, sostiene el Fondo, al no sopesar adecuadamente la calidad de los valores o mantener suficientes reservas para protegerse de una crisis de liquidez.
Los bancos grandes "adoptaron una actitud más confiada y menos exigente en materia de sistemas de gestión de riesgo", confiados en "la intervención del banco central para resolver sus problemas", opina el FMI. Eso es lo que ocurrió con el banco de inversión Bear Stearns, al que la Reserva Federal dio en marzo financiación de emergencia para facilitar su adquisición por parte de JP Morgan Chase.
Bear Stearns, el quinto mayor banco de inversión del país, estaba al borde de la bancarrota por sus inversiones en títulos vinculados a hipotecas estadounidenses, donde la morosidad y la suspensión de pagos se han disparado.
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