EFE, Caracas
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con un "ya basta", ordenó el domingo que su Gobierno actúe para poner fin al conflicto en la empresa ítalo-argentina Sidor, la gigante andina del acero, cuya nacionalización ha vuelto a ser reclamada.
"En el alto Gobierno no estamos distraídos en torno al tema de Sidor (Siderúrgica del Orinoco, del grupo ítalo-argentino Techint) y de sus trabajadores. Debo decirle al país que di instrucciones al vicepresidente, Ramón Carrizales, y él ya las cumplió, y se reunirá con las partes en conflicto, aunque luego será él mismo quien actuará en consecuencia", anunció.
Carrizales "ya tomó el tema y me lo va a pasar a mí para tomar decisiones en su momento", insistió Chávez en una llamada telefónica efectuada a la emisora VTV de la red estatal de televisión.
Desde fines de 2007 y tras un año de negociaciones infructuosas sobre un nuevo contrato colectivo laboral, Sidor registra una aguda crisis laboral con una decena de huelgas preventivas, una reprimida recientemente por la fuerza pública, todo lo cual abona a favor del empeño nacionalizador, según los partidarios de que la empresa regrese al control del Estado y de los trabajadores.
Sidor fue privatizada en 1977, dos décadas antes de la asunción de Chávez, y desde la semana pasada el reclamo para que se les retire a sus actuales propietarios es liderado por el oficialista Partido Comunista de Venezuela (PCV).
"Llamamos a la Fiscalía y a las autoridades competentes para que investiguen y revisen las condiciones de la privatización", y que la mayor productora de acero de la Comunidad Andina (CAN) "vuelva a poder del Estado", dijo Yul Jabour, dirigente nacional del PCV.
Chávez remarcó ayer que su gestión no es marxista, "pero respeta al marxismo, a las corrientes marxistas y el método marxista, además de que es un Gobierno obrerista, y por eso vaya este mensaje a los trabajadores: el Gobierno sabrá tomar las decisiones que tenga que tomar en su momento".
"A veces uno va midiendo, evaluando, tratando de que se busque el consenso, el acuerdo, pero en el caso de Sidor yo dije ya basta y ahora el vicepresidente actúa. Él se reunirá con los trabajadores y luego con los empresarios", añadió.
Chávez reveló que también pidió a las autoridades civiles y policiales "tener cuidado con la represión".
Recordó en este contexto que los trabajadores del sector fueron al-gunos de los que desestimaron incluso amenazas de muerte y se negaron a sumarse a las huelgas convocadas por la oposición antes de que fuera derrocado durante dos días en abril de 2002, y luego a la huelga general que durante 63 días buscó lo mismo a finales de ese año e inicios de 2003.
"En verdad es horrible", agregó Chávez en alusión a que buena parte de los 15.000 trabajadores de Sidor son subcontratados.
Cumplir las leyes
"Este Gobierno revolucionario tiene que exigirle con mucha firmeza a cualquier empresa, sea privada, nacional, latinoamericana o rusa, de cualquier parte del mundo, que cumpla con las leyes venezolanas", subrayó.
El 60 por ciento de las acciones de Sidor está en poder del grupo Techint-Ternium, en tanto que el Estado venezolano tiene un 20 por ciento y los trabajadores el quinto restante.
Según el Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero (Ilafa), Sidor es el mayor productor de acero de la Comunidad Andina (CAN) y el cuarto de América Latina. Un tercio de sus exportaciones las dirige a la zona andina, un 20 por ciento a América del Norte, y un 10 por ciento a Centroamérica, entre otros destinos.
Su nacionalización ha comenzado a ser reclamada con mayor insistencia desde que Chávez anunció la semana pasada que nacionalizará toda la industria del cemento, como ya lo hizo, entre otros sectores estratégicos, con el del petróleo, la electricidad y la telefonía, tras previas o posteriores indemnizaciones o acuerdos de compraventa.
La medida afectará a tres cementeras extranjeras: la mexicana Ce-mex, la suiza Holcim y la francesa Lafarge.
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