COLPISA, Madrid
Esperanza Aguirre le echó coraje y abroncó ayer a Mariano Rajoy en público con una descalificación, en toda regla, de la política de oposición que aplicó en la pasada legislatura. En el Foro ABC, condicionó su apoyo al líder popular en el próximo congreso del partido y dejó la puerta abierta a la presentación de su propia candidatura si Rajoy no presenta un proyecto y un equipo de nítida ideología liberal. La significativa ausencia de barones autonómicos y numerosos pesos pesados del PP le ofrecieron el primer dato de su popularidad en la organización. Reconoció la dificultad que entraña erigirse en candidato alternativo al que dispone de la dirección nacional.
"A fecha de hoy", Aguirre no ha decidido concurrir al congreso de junio para competir con Rajoy por la presidencia del PP, pero no excluye que pueda mudar de opinión antes de esa fecha. Eso sí, "si cambio de planes", advirtió, "el primero en saberlo será el presidente". Mientras tanto, le puso tareas al líder del partido para que se gane su apoyo de aquí a las votaciones en el cónclave.
"Le dije a Rajoy que le apoyaba", pero avisó de que "llegado el congreso, ya veremos los proyectos, los programas y, en su caso, las candidaturas". Por el momento, celebró la renovación que supuso el nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría al frente del Grupo Popular en el Congreso y se reservó la opinión de los cambios aún pendientes y que se concretarán en el cónclave de junio.
A poco más de dos meses del congreso, Aguirre no excluye disputarle el sillón a Rajoy si las propuestas de éste no le convencen. "Cerrar ahora esa posibilidad sería un desprecio a los 700.000 militantes y 3.000 compromisarios del congreso", afirmó. No obstante, como necesita 600 avales para ultimar este trámite (Madrid sólo tiene 208), admitió que "cualquier militante puede presentarse candidato, pero si la dirección nacional no está en ello, lo tiene un poco difícil, para qué vamos a engañarnos".
Aguirre marcó los límites de su posición política en esta etapa precongresual y lanzó este reto al presidente del PP en respuesta a preguntas de los periodistas y después de haber señalado que el congreso debe "reformular el mensaje" que el partido ha transmitido hasta ahora a la sociedad.
Enmienda a la totalidad
Previamente, Aguirre hizo un discurso que supuso una enmienda a la totalidad de la política de la dirección popular en la pasada legislatura. Hizo un análisis de los resultados electorales muy distinto del que planteó Rajoy a la Junta Directiva Nacional la semana pasada y aseguró que el PP no ganó a causa de sus errores. Le acusó de "rehuir los debates ideológicos" y "caer en las trampas" que le puso el PSOE, en lugar de defender sin complejos una política liberal que, en su opinión, es la clara seña de identidad del partido opositor.
Se declaró dispuesta a "dar batalla" para que los españoles conozcan "la opción abierta, liberal y moderna" que representa el PP, pero dijo que no está dispuesta a mantener una actitud pasiva. "No me resigno a que el PP no dé batallas ideológicas", dijo, y añadió que tampoco se resigna a que los gobiernos populares sean excepción y su partido sólo pueda acceder al poder gracias a la abstención o la división de sus adversarios, ni a que "tengamos que parecernos al PSOE con un centrismo que ya está en la base del PP", ni a que "me digan que soy conservadora cuando soy liberal".
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