Santa Cruz de Tenerife
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
El abogado del 'rey del cachopo' dice que se declara "inocente" leer

El padre del Cubanito

Nicolás Mingorance dejó la Facultad de Química para sacar adelante primero a sus hermanos y luego a su esposa e hijos. La ciencia perdió entonces un gran valor que vuelca su ingenio desde 1963 en escribir de letras de la Ni Fú-Ni Fá.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
6/abr/08 20:08 PM
Edición impresa

Como si de una profecía de don Carnal se tratara, Nicolás Mingorance Camacho (18 de febrero de 1928), letrista por definición de las murgas chicharreras, nació un domingo de Carnaval. Autor de la mayoría de las coplas que ha dado cuerpo al repertorio de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá en sus 47 años de historia, el destino evitó que llegara a ser tan buen químico como autor de coplas irónicas.

Mingorance, apellido que procede de Lepe (huelva) -toda una ironía- y antes de Italia, era uno de los cuatro hijos de Nicolás Mingorance, quien fue secretario de los socialistas de Santa Cruz cuando estalló la Guerra Civil. Para entonces, el matrimonio estaba afincado en la capital tinerfeña. "El mismo 18 de julio de 1936 detuvieron a mi padre. Lo encarcelaron en u- nos barcos italianos que estaban fondeados en el Puerto de Santa Cruz hasta que fue trasladado a Río de Oro, en Francia, hasta que logró fugarse, primero a Dakar, y luego a Barcelona, hasta terminar en Chile, trabajando siempre en el sector textil, labor que no le era desconocida gracias a su formación en una tienda de la calle del Castillo".

"La última vez que ví a mi padre tendría 9 años. La autoridad de la época permitía que los hijos pudiéramos visitar a nuestros padres apresados, y llevarle aquello que le enviaba mi madre", cuenta Mingorance. El "doctor honoris causa" en letras murgueras, aunque se muestra reacio a desvelar tanto detalle de su vida, lamenta la muerte de su madre, con 37 años. "Fueron muchos disgustos. A ella también se la llevaron detenida como rehén cuando mi padre se escapó de Río de Oro".

Pero la crueldad que suelen en-trañar las películas que están basadas en hechos reales no le impide al autor de coplas de oro hacer una de sus múltiples muestras de ingenio: "La mayoría de la gente nace después del movimiento; yo, sin embargo, lo hice antes".

Nacimiento y formación.- "Yo nací en una casa de la calle Serrano, cerca de la Rambla, de donde iba a la escuela de la calle de Salamanca, donde impartía clases Carmen de Parrilla. Luego cursé el Bachillerato en el Instituto Ireneo González hasta que pasé a la Facultad de Química. Pero se murieron mi tía y mi abuela, que eran quienes nos mantenían y había que ganar el sustento para la casa". Mingorance comenzó a trabajar primero en la oficina del Frente de Juventudes y luego en Ingenieros, en La Cuesta, hasta que encontrara su estabilidad laboral en la casa automovilística Austin, que tenía sus dependencias frente al antiguo teatro Baudet.

El 25 de abril del próximo año confía en celebrar sus Bodas de Oro matrimoniales.

Primer contacto con la fiesta.- Curiosamente, sus primeros re-cuerdos del Carnaval lo transportan a las carnestolendas de Los Realejos, a donde iba a enamorar con su esposa. Tras contraer matrimonio establecieron su domicilio familiar en la actual calle Sabino Berthelot, antigua calle La Flor, en el barrio del Porvenir.

Más allá de la costumbre de salir disfrazado de su casa y trasladarse a El Recreo en coche porque estaba prohibido salir con esos atuendos a la vía pública, Mingorance "descubre" el género crítico del Carnaval cuando arrancaron las primeras Fiestas de Invierno. "En 1960 nació mi hija María del Carmen. Mi esposa no quería salir y se me ocurrió ir al concurso de murgas que se celebraba en la plaza del Príncipe a ver qué era aquello. Me gustaban las canciones de Jesús Navarro Olivós Navarrito, la ironía de las letras, y pensé que a mí se me daría".

Mingorance se incorporó a la murga en los preparativos de las terceras Fiestas de Invierno (año 1963). "Paco Camacho, un primo hermano mío, habló con Enrique González Bethencourt, el fundador y director de la afilarmónica. Co-incidió que habían fallecido familiares de tres componentes de la Ni Fú-Ni Fá y no iban a salir ese año por estar de luto. Entonces nos admitieron a Veremundo, Pepe Álamo y a mí, con la condición de que al siguiente año tendríamos que abandonar la formación en favor de los titulares de las plazas. Pero parece que caímos bien".

El historiador Mingorance.- Su primera canción tenía como argumento el mal estado de las calles de Santa Cruz, caso de Miraflores, San José... Más allá de saber rimar y cuadrar las letras en la métrica, la obra de este autor permite hacer un repaso por la historia de Santa Cruz, y hasta de Tenerife, como "Los huevos de alacrán", tema que suscitó la tensión política con Gran Canaria por criticar a la prensa "amarilla" por cuestionar el traslado de arena para Las Teresitas, en el que se deslizaron al decir que era peligroso ir a bañarse allí porque entre la arena se colaron huevos de alacrán, cuando no son ovíparos.

Pero la "tarjeta de presentación" de Mingorance es "El Cubanito". "Lo hicimos casi por casualidad. Al parecer, Manuel Ramos Somar -popular locutor de radio en los años 60- le entregó a Enrique una grabación de la canción que interpretaba en Puerto de la Cruz una orquesta y nos invitó a adaptarla al Carnaval. Navarrito dijo que la letra era obscena, al igual que pensaba yo, salvo que incluyéramos estrofas locales insinuando que al final mandábamos a tomar por cubanito al objeto de la copla".

"Nunca nos hemos podido quitar de encima El Cubanito, salvo un año que otras murgas nos re-prochaban que vivíamos de ese tema y no lo hicimos. Luego, todos lo pedían".