AGUSTÍN ARIAS, S/C de Tfe.
Melilla es una plaza ideal para recuperar la identidad perdida. Ganar a un rival directo en la lucha por estar en los "play-off" sería, al menos, un punto y aparte en la trayectoria del Tenerife Rural en los dos últimos meses de competición.
La situación de unos y otros en la LEB-Oro -14 victorias por 13 del rival- convierte en importante cualquier detalle, como el de tratar, en caso de no salir airoso, de conservar los 6 puntos de diferencia obtenidos en el choque del Santiago Martín, cuando los de Rafa Sanz se impusieron, tras 40 minutos igualados, por 79 a 73.
Rememorando lo acontecido nos quedamos con los 17 tantos de Barbour, los 14 de Gimel Lewis, los 10 y 9 rebotes de Lampropoulos y los cuatro triples que firmó Iván Rodríguez.
Por el Melilla Baloncesto destacaron cuatro jugadores, todos ellos por encima de la docena: Gloger y Southall (14); Ruiz y Ciorciari (12).
Rafa Sanz destaca del rival su fortaleza en defensa y el peso de algunas individualidades como Michael Southall en el poste bajo, "quien es capaz de hacer mucho daño si se encuentra cómodo bajo los aros; habrá que estar muy atento", manifestó el técnico del conjunto blanquiazul.
Del juego exterior llama la atención sobre Spencer Glogger y Josemi García, y considera a Xavi Vallmajó y Diego Ciorciari como "una de las mejores y más complementarias parejas de bases de la LEB", apuntilló el cordobés.
La paliza encajada por los de Paco Olmos el pasado domingo, en Miraflores, ha dolido lo suyo en el vestuario melillense, de ahí que consideren vital la victoria de esta noche para seguir teniendo plaza para disputar los "play-off" de cuartos de final.
Pero además del nivel que evidencia el Melilla en su feudo, el principal enemigo del conjunto insular tiene nombre propio: Tenerife Rural.
Los jugadores están obligados a dejar sus posibles "incomodidades" en el vestuario y saltar al parquet dispuestos a desarrollar el juego del comienzo de la competición. Defender con uñas y dientes será la primera consigna. La segunda, ser capaces -desde el base al pívot- de jugar en ataque con mayor intensidad, intentando meter balones al interior en lugar de pecar en exceso desde los 6.25.
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