Tempestad sobre La Gomera
Recuerdo vívidamente aquella magnífica película, genialmente interpretada por Charles Laughton: Tempestad sobre Washington. Una sátira ácida, una censura acerada de las argucias y trampas de los malos profesionales de la política. En ella no se refleja la grandeza de la Política, pero sí se recoge con nitidez el drama de la bajeza, la miseria y la mezquindad de las malas prácticas de gobierno. Esta introducción viene a cuento en relación con las denuncias presentadas ante la Fiscalía Anticorrupción por supuestos delitos contra la Administración Pública, que han trascendido y hemos conocido a través de los medios de comunicación. Conociendo los subterráneos de la política gomera, se puede afirmar que lo que de ella sabe la opinión pública es sólo una mortecina penumbra de la oculta y hermética realidad. En el secretismo que se esconde en el Cabildo Insular no sólo están implicados los políticos, también una pléyade de funcionarios colocados a dedo. La corrupción hace décadas que se ha instalado en las corporaciones locales de La Gomera. Con la inhibición del Estado de Derecho. Es más, existen serios indicios de que muchos asuntos públicos se resuelven fuera de las sedes de las instituciones, en despachos privados. Como en el caso Malaya.
Todo comenzó en mayo del año 1991, cuando Casimiro Curbelo accedió a la presidencia del Cabildo Insular de La Gomera, después de haber sido condenado como alcalde. Por aquel entonces se inició la redacción de un Plan Insular de Ordenación del Territorio -PIOT- siguiendo las pautas que Casimiro les indicaba a sus redactores. El Avance del Plan le fue entregado al presidente del Cabildo quince meses antes de que éste lo diera a conocer al Pleno de la Corporación, el día 29 de enero de 1994. Durante el tiempo que transcurre entre la entrega del avance y su conocimiento por parte del Pleno, su hermano Hipólito Curbelo desarrolla una frenética actividad adquisitiva, comprando contrarreloj 28 fincas rústicas y varias casas rurales, situadas en los parajes de Seima, Ayamosna y El Verodal, en el término municipal de San Sebastián. Todas favorecidas por el PIOT como idóneas para el turismo de senderismo rural. La superficie total de las fincas es aproximadamente de doscientos mil metros cuadrados. Y también en Los Aceviños, Hermigua, realizó adquisiciones en las mismas condiciones.
En el PIOT se proponía la rehabilitación de varias casas y caminos rurales, en especial un largo camino de herradura que une San Sebastián con los caseríos de Contreras, Simancas y Playa de Santiago, núcleo turístico de incuestionable relevancia. La finalidad, fomentar el turismo por los senderos que discurren a través de los terrenos adquiridos por Hipólito Curbelo.
Estas actuaciones evidencian cómo, desde el año 1993, Hipólito Curbelo, con la complicidad de su hermano Casimiro, de forma continuada se ha beneficiado y enriquecido ilícitamente, recurriendo a la infidelidad en la custodia de documentos oficiales, a la información privilegiada y al tráfico de influencias. ¿Cómo pueden sentirse los humildes propietarios que vendieron a bajo precio los terrenos que sus antepasados les dejaron, desconociendo el destino y la revalorización que especulativamente el avance del PIOT iba a provocar?
A nadie se le oculta que el gomero, por temor a represalias y a venganzas de la política caciquil, es incapaz de criticar y censurar las actuaciones de sus políticos insulares y locales. Que en La Gomera hay miedo al poder instituido, es un axioma. El miedo es la peste moderna; en ella arraiga siempre el fascismo. Por ello, el miedo es el único enemigo en la Isla. No hay que claudicar ni capitular. A la extorsión mafiosa hay que oponer la condición de ciudadanos libres, para no caer en el vasallaje. En democracia, una persona valiente equivale a una mayoría. Por eso apelo a las mujeres, porque hombres con valor en la Isla quedan ya muy pocos. Los han diezmado, honor para ellos. Otros se han dejado atraer, seducir, coartar, colocar, comprar, corromper, sodomizar y algunos han sido gratificados con un baño en las cloacas. Infamia. Que cada quien se sitúe según sus méritos o desméritos.
Frente a la vesanía es difícil pretender que, de súbito, un cobarde se transforme en un héroe. La vida es una continua lucha, dice acertadamente Ortega, y el que no lo entienda así está predispuesto a sucumbir.
Marco Catón
Ante la muerte de Chela
Acabo de abrir el periódico digital y me asalta la noticia del fallecimiento de José H. Chela, al que nunca llegué a conocer personalmente, pero con el que he venido sosteniendo correspondencia desde que he iniciado, gracias a su amabilidad, un contacto escrito periódico con EL DÍA. Casi mi única lectura se reduce a la sección Criterios donde no me pierdo un solo comentario de Francisco Ayala (mi compañero de Milicias Universitarias), Ricardo Peytaví, Andrés Chaves y el pobre José H. Chela. Con estos tres últimos suelo, solía, tener de vez en cuando algún contacto, pues a veces comento alguno de sus diarias colaboraciones, las que me suelen contestar brevemente cuando lo creen oportuno. No lo hago con Paco Ayala, porque no tiene ordenador, lo que siento de veras. Había nacido una triple alianza con sus tres colaboradores, que hoy ha quedado truncada en una de sus ramas.He estado unos diez días en un hospital como acompañante de mi mujer, que ha sufrido un malestar sólo pasajero y por ese motivo hoy me acerco de nuevo a la rutina diaria del ordenador y me sorprende esta noticia. Eso ha hecho que mi correspondencia con su cuarteto de colaboradores se haya visto interrumpida casi dos semanas.
Reciba mi más sentida condolencia por la pérdida de tan espléndido colaborador y columnista diario.
José Mª Segovia Cabrera
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