CONOCEMOS Y DEFENDEMOS la ecología auténtica, aquella que nos alerta de los dislates que pueden cometerse sobre un territorio tan frágil como las Islas; precisamente esa que no tiene detrás intereses políticos o económicos que tratan de empujar a Tenerife hacia el ostracismo, ya que no se nos escapa que un desarrollismo no sostenible llevaría a la Isla y a Canarias, en general, al caos y, por ende, a la destrucción económica. Mantener y recuperar el paisaje es una de las máximas que desde EL DÍA se han defendido sin reservas, fundamentalmente porque a diario informamos de la importancia que tiene nuestro paisaje en el liderazogo que mantiene la Isla en el reclamo turístico, tanto peninsular como extranjero.
Pero sí denostamos de los "clorofílicos" -un reducido grupo de falsos ecologistas- que dormitan al sol que mejor los calienta, subvencionados, ¡cómo no!, por Las Palmas, y que tienen en el inmovilismo su razón de ser, una actitud comprometida. Siendo "alternativos" -como gustan llamarse-, lo cierto es que la única opción que plantean es la tumbona, olvidando que esta tierra tiene más de dos millones de habitantes que precisan de unos servicios irrenunciables, entre ellos el suministro de energía.
Lo dijimos ayer, lo decimos hoy y, si es preciso, volveremos a repetirlo mañana. El puerto de Granadilla debe ser una prioridad y una realidad cuanto antes, sin cortapisas, de forma complementaria al de Santa Cruz, pero con la inequívoca convicción de que no sólo se instalará un modelo de energía limpia en lo que es ahora un erial, una zona sin un ápice de verde, sino que contribuirá de manera decisiva al desarrollo de Tenerife y de Canarias en general.
Es inconcebible el desarrollo de Tenerife sin la aplicación de estrategias que conduzcan a eliminar los problemas energéticos que padece la Isla en la actualidad. Y la regasificadora, un procedimiento de obtención de energía sin humos, significa para esta Isla ensamblarse en el futuro con la convicción de que es posible combinar desarrollo y sostenibilidad.
Esta infraestructura no sólo supondrá una salto adelante en la obtención de energías limpias, también colaborará en la creación de empleos y en la activación de un nido de empresas que se implantarán alrededor de la misma. Frenar el puerto de Granadilla es una irresponsabilidad que sólo son capaces de cometer aquellos a los que, pagados por la tercera isla -Canaria-, buscan perpetuar la situación de dominación económica de Las Palmas.
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Por cierto, aprovechamos para recordarles a los que hablan de "pleito insular" unas palabras del director y editor de este medio, José Rodríguez Ramínez, que anunciaba poco tiempo atrás que el pleito está exclusivamente en una publicación de un prestigioso notario. Hoy no hay pleito, lo que persiste es una ambición desmedida de Canaria, alimentada y consentida por los poderes públicos que permiten y sonríen a menudo a aquellos que de manera descarada y a la luz del día roban todo lo que pueden a Tenerife. Eso sí, con una comparsa de políticos de esta isla que bailan al son del pandero y del dinero, como los osos de los circos gitanos, a la espera de que les caigan las migajas de un salario teñido de traición a su tierra. Canaria, un tiburón de una voracidad insaciable, se zampará cuando no los necesite a estos pescaditos que juegan a ser pescadores, cuando en realidad sólo son la carnada.
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